Revisada el 1 de octubre de 2026. Ampliada y verificada el 11 de octubre de 2026. Si encuentras un error, escríbeme.
Una obra digital puede desaparecer sin que nadie la toque. Puede dejar de abrirse un formato, cambiar un programa, cerrarse un servicio o perderse la única copia válida. Conservarla no consiste solo en guardar archivos: exige mantener la posibilidad de identificarla, comprobar su integridad y volver a mostrarla sin alterar aquello que la define.
Qué tipo de obra tienes
Cada obra depende de elementos distintos:
- Un archivo, como una imagen, un vídeo o un sonido, depende de su formato, sus metadatos y los soportes donde se conserva.
- Una obra de software depende además del código, las librerías, el sistema operativo, los periféricos y el entorno de ejecución.
- Una obra en red puede depender de un dominio, un servidor, una base de datos, una API o información producida por terceros.
- Una instalación digital puede incluir pantallas, proyectores, sensores, cables, equipos y una disposición espacial inseparable de la experiencia.
- Una obra asociada a un token relaciona ese token con metadatos y, normalmente, con un archivo alojado fuera de la cadena. La guía Cómo funciona OBJKT explica esa separación.
Antes de elegir una estrategia, identifica qué componentes son esenciales y cuáles pueden sustituirse.
Conserva más que el archivo final
Guarda:
- el archivo maestro y la versión publicada o exhibida (la diferencia entre ambos se explica más abajo);
- el código fuente, cuando exista;
- las librerías, dependencias y versiones utilizadas;
- tipografías, complementos y recursos necesarios, respetando sus licencias;
- metadatos, títulos, fechas y número de inventario;
- instrucciones de instalación y manejo;
- fotografías o vídeo de la obra en funcionamiento;
- decisiones del artista sobre cambios admisibles;
- contratos, licencias y documentación de adquisiciones.
Un vídeo de funcionamiento no sustituye la obra, pero puede documentar su comportamiento si el entorno original deja de estar disponible.
Los nombres de esa lista designan cosas distintas. Separarlas permite decidir qué se protege y qué se sustituye.
Fuente, máster, copia de exhibición y derivados
Estas cuatro categorías son una propuesta de trabajo, no un estándar. Sirven para que quien abra la carpeta de una obra sepa qué debe proteger, qué puede sustituir y qué puede volver a generar.
Archivo fuente. El material con el que se produjo la obra: proyecto editable, código, capas, secuencias, modelos, datos y versiones de trabajo. Puede contener alternativas descartadas. Conservarlo permite intervenir en el futuro, pero no lo convierte en lo que debe entregarse o exhibirse.
Máster. La copia estable de una versión que el artista ha aprobado, identificada y apartada del trabajo diario de edición. De ella se derivan las demás. En una obra de software o en una instalación, el máster puede ser un conjunto (ejecutable, dependencias y configuración) y no un único archivo.
Copia de exhibición. La versión preparada para un equipo y unas condiciones concretas: puede estar comprimida, transcodificada o empaquetada. Se genera a partir del máster y puede sustituirse cuando cambie la instalación, dentro de los límites que haya fijado el artista (véase «Cambio técnico, versión artística u obra nueva»).
Derivados. Miniaturas, imágenes de prensa, fragmentos, capturas y vídeos de funcionamiento. Sirven para identificar y comunicar la obra. No sustituyen al máster ni a la ejecución cuando la obra depende de la interacción, la duración o el comportamiento.
Esta separación es criterio propio: ninguna de las fuentes consultadas la propone con estos nombres. Lo que sí muestran los museos es que no se conforman con el archivo final. La lista de adquisición del Guggenheim para obra con ordenador aportado por el artista, que el propio documento presenta como punto de partida y sujeta a evaluación caso por caso, indica que el museo debe procurar obtener el código fuente original (o, si la obra se creó en un entorno propietario, los archivos del proyecto), copias completas de las bibliotecas y complementos usados, instrucciones escritas de instalación y arranque, y documentación en vídeo o audio de la obra funcionando. Es una práctica de ese museo para ese tipo de adquisición, no una obligación general.
Copias en lugares independientes
Una pauta habitual es la regla 3-2-1: conservar al menos tres copias, utilizar dos tipos o entornos de almacenamiento y mantener una copia en otra ubicación. Es una referencia práctica, no una garantía. En una obra digital, cada copia debe contener el expediente completo (fuentes, máster, dependencias, documentación y sumas), no solo el máster. Las copias deben ser independientes: sincronizar automáticamente un error o un borrado en varios dispositivos no equivale a tener una copia de seguridad recuperable.
Comprueba también quién controla cada cuenta, cómo se recupera el acceso, cuánto dura el servicio y en qué formato permite exportar los archivos.
Integridad: sumas de verificación
Una suma de verificación es una huella calculada sobre la secuencia de bits de un archivo. Si el archivo cambia, su suma normalmente cambia. Comparar periódicamente una suma nueva con un valor de referencia permite detectar alteraciones o corrupción.
La suma no demuestra por sí sola autoría, autenticidad ni procedencia. Tampoco indica qué parte del archivo cambió. Para que resulte útil, conserva el valor de referencia, el algoritmo empleado, la fecha y la relación con el archivo recibido o creado. Si una copia falla, otra copia cuya integridad se haya comprobado puede servir para reemplazarla.
Esas sumas, igual que el resto de lo que has reunido, necesitan un lugar y una descripción propios.
Una carpeta por obra y un README
Reúne todo lo anterior en una carpeta que lleve el número de inventario de la obra. Esta estructura mínima es un ejemplo, no un modelo obligatorio:
ID-OBRA/
README.txt
fuentes/
master/
exhibicion/
dependencias/
documentacion/
derivados/
sumas/
Lo importante no son los nombres, sino que una persona ajena al proceso distinga qué debe proteger, qué puede ejecutar y qué puede regenerar. La carpeta sumas/ guarda el manifiesto con las sumas de verificación y el algoritmo empleado. La Digital Preservation Coalition, en su manual de preservación digital, menciona como lugares posibles para las sumas un registro PREMIS, una base de datos o un manifiesto que acompañe a los archivos.
El README orienta; no sustituye a la ficha maestra ni al registro de cambios. La guía de gestión de datos de Cornell, escrita para datos de investigación, recomienda redactarlo en texto plano, evitar formatos propietarios cuando sea posible, usar fechas ISO 8601 (AAAA-MM-DD) y mantener el mismo orden y terminología en todos los README de un proyecto. Trasladado a una obra, como criterio editorial propio, debería indicar:
- número de inventario, título y versión aprobada;
- qué contiene cada carpeta y cómo se relacionan el máster y las copias de exhibición;
- programas y equipo necesarios, con sus versiones;
- instrucciones mínimas de apertura o instalación, con remisión al documento completo;
- fecha de la última modificación y responsable;
- dónde se custodian los contratos y la documentación reservada.
Las credenciales merecen un aviso aparte. La lista de adquisición del Guggenheim para obra con ordenador aportado por el artista incluye, entre lo que el museo procura obtener en ese procedimiento, «Any usernames or passwords necessary to set up or administer the computer» y, según el texto, las de otros aspectos de la obra, si procede.
Recomendación propia: no guardes credenciales en el README ni en archivos compartidos. Registra que existen, quién las custodia y el procedimiento autorizado para acceder a ellas.
Cada copia debe incluir la carpeta completa, con README y sumas, no solo el máster. Si la obra se entrega, comparte o presta, los contratos, precios y datos del comprador no viajan dentro de esa carpeta.
Formatos y versiones
Conserva el archivo original aunque dependa de un programa propietario. Cuando sea posible, guarda además una versión en un formato bien documentado, ampliamente adoptado y sin restricciones técnicas que impidan su uso.
La Recommended Formats Statement de la Library of Congress ofrece preferencias por tipos de contenido. Distingue entre formatos «Preferred» (preferidos) y «Acceptable» (aceptables) según siete factores de sostenibilidad: divulgación, adopción, transparencia, autodocumentación, dependencias externas, impacto de patentes y mecanismos de protección técnica. Está concebida para obras publicadas, aplica además criterios propios de los recursos de la Biblioteca y, según su introducción, no da instrucciones para recibir ni gestionar el contenido. No decide por sí sola qué formato mantiene mejor una obra artística concreta.
No conviertas ni sobrescribas el único original. Documenta cada migración, conserva la versión anterior y compara imagen, sonido, duración, color, interacción y metadatos.
Cómo nombrar, numerar y registrar esas versiones se explica a continuación.
Nombres de archivo
Un documento de trabajo del National Archives and Records Administration de Estados Unidos (NARA), dirigido a agencias que establecen convenciones de nombres para registros electrónicos, recoge su guía: los nombres de archivo deben usar solo letras de la a a la z, números del 0 al 9, guiones bajos y guiones; no deben contener espacios ni incluir más de un punto. Son pautas pensadas para esos registros, no una norma general. Adoptarlas para una obra es decisión propia y reduce el riesgo de nombres incompatibles entre sistemas. Aplicadas literalmente, una letra con tilde o una eñe debe sustituirse (exhibicion, no exhibición).
Una convención posible, propia, que respeta esas pautas:
ID-OBRA_master_v02.mov
ID-OBRA_exhibicion_v02.mp4
ID-OBRA_instalacion_v01.pdf
Sustituye ID-OBRA por el identificador que ya utilices en tu inventario.
Empieza por el número de inventario, como ya propone la ficha maestra de obra para las fotografías de identificación. Después van la función del archivo y el número de versión con dos cifras. Evita v2.1: el segundo punto rompe la pauta de un único punto.
Sobre qué meter en el nombre, las fuentes difieren. La James Cook University admite que incluir iniciales, fecha y estado junto al número de versión ayuda a identificar el archivo, pero advierte de que puede resultar engorroso y recomienda recoger esa información en una tabla de control. La Data Management Expert Guide de CESSDA acepta como sistema tanto números de versión como fechas en el nombre y advierte contra descripciones ambiguas, como un archivo llamado «MyThesisFinal». Ambas están escritas para datos de investigación y aquí se trasladan por analogía. Recomendación propia: número de versión en el nombre y fecha en el registro de cambios. Palabras como final o definitivo no dicen qué versión es.
Versiones y registro de cambios
CESSDA recomienda identificar las versiones con una convención sistemática (números o fechas), documentar qué cambios se hicieron en cada una, decidir cuántas versiones se conservan, cuáles y durante cuánto tiempo, y guardar los originales o la documentación que permita reconstruirlos; sugiere además incluir una tabla de historial de versiones dentro del propio archivo. La James Cook University propone una tabla de control con el número de versión, quién modificó el archivo, qué cambió, la fecha y el estado (con ejemplos como borrador, revisado y final), y un único lugar para las versiones de hito y las versiones maestras. Ambas guías están escritas para datos de investigación, no para arte, y aquí se trasladan por analogía como criterio editorial. El Guggenheim, en su lista de adquisición, indica que los activos necesarios para ejecutar la obra deberían estar, idealmente, bajo un sistema de control de versiones como Git.
Una tabla propia, adaptada a una obra:
| Versión | Fecha | Archivos afectados | Motivo | Responsable | Estado |
|---|---|---|---|---|---|
v01 | 2026-03-02 | master/, exhibicion/ | Versión inicial | Artista | Aprobada |
v02 | 2026-09-14 | exhibicion/ | Nuevo códec para el reproductor de sala | Técnico | Migración |
Para los estados, una propuesta propia: borrador (puede cambiar), aprobada (el artista la reconoce como estado de la obra) y migración (copia producida para otro formato o entorno). Solo una versión aprobada genera un máster.
El historial automático de un servicio en la nube no sustituye este registro. La James Cook University recomienda además comprobar cuánto tiempo conserva esas versiones el servicio. Guarda la tabla en documentacion/ y copia en el README la versión aprobada vigente, para que ambos coincidan.
Cambio técnico, versión artística u obra nueva
Ninguna fuente consultada fija dónde acaba un cambio y empieza otro. Lo que sigue es criterio editorial propio y, en último término, una decisión del artista o, si la obra se ha transmitido, de lo que se haya pactado.
Cambio técnico. Modifica el archivo o el entorno sin alterar lo que el artista ha declarado esencial: recodificar un vídeo, sustituir un reproductor, actualizar una dependencia. Se anota en el registro de cambios y produce una nueva copia de exhibición o una migración. No crea una versión artística.
Versión artística. Cambia el comportamiento, la duración, la composición, la imagen, el sonido, la interacción u otra propiedad que el artista considere constitutiva. La decide el artista. Genera una nueva versión aprobada, un nuevo máster y la conservación de la anterior.
Obra nueva. Es lo que el artista decide tratar como distinto. Recibe número de inventario y ficha maestra propios, con referencia a la obra de la que parte.
Si el artista no ha dejado dicho qué puede cambiar, anota la duda y no sobrescribas nada. Es la misma pregunta de la que parte «Cómo debe volver a mostrarse»: qué puede cambiar sin que deje de ser esta obra. Si la obra ya se vendió o se cedió, comprueba qué copias técnicas y migraciones se autorizaron; Comprar arte digital trata esa autorización contractual.
Relación con la ficha maestra y el inventario
La ficha maestra de obra y esta carpeta cumplen funciones distintas. La ficha registra qué archivos existen (nombre, formato, versión y ubicación) y obliga a distinguir el archivo maestro, la copia de exhibición, la documentación y el programa necesario. La carpeta los contiene. La ficha no tiene una columna para sumas de verificación ni dependencias técnicas, y prevé incorporarlas «en el campo o en un documento vinculado»: ese documento puede ser el manifiesto de sumas/ y el README, vinculados por el número de inventario.
Para no duplicar datos que luego discrepen, la ficha apunta a la carpeta y el README repite solo lo imprescindible (número de inventario y versión aprobada). Actualiza la ficha cuando se apruebe una versión nueva o se haga una migración, igual que la ficha pide actualizarla tras cada exposición, depósito o traslado. Los contratos y los datos reservados se custodian fuera de la carpeta, vinculados por ese mismo número, como propone la ficha.
En cuanto a las copias, la guía Cómo documentar la procedencia de tu propia obra recomienda mantener al menos tres: la de trabajo, otra separada físicamente y una externa o remota, y comprobar que se abren. Es la misma base que la regla 3-2-1 de esta guía. Para una obra digital, cada una de esas copias debe contener el expediente completo.
Cómo debe volver a mostrarse
Para una obra de software o una instalación, describe:
- sistema operativo y versiones;
- resolución, relación de aspecto y perfil de color;
- equipo, pantalla, proyector, altavoces o sensores;
- disposición espacial y condiciones de luz y sonido;
- secuencia de encendido, calibración y apagado;
- comportamiento esperado;
- elementos sustituibles;
- cambios que requieren autorización;
- fallos conocidos.
La pregunta central no es solo «¿cómo funciona?», sino «¿qué puede cambiar sin que deje de ser esta obra?».
Migrar, emular o recrear
Las estrategias pueden combinarse:
- Migrar: trasladar archivos o componentes a formatos y sistemas actuales. Facilita el acceso, pero puede modificar propiedades de la obra.
- Emular: reproducir en un sistema nuevo el entorno de hardware o software anterior.
- Recrear: reconstruir la obra a partir de documentación, código, componentes disponibles e instrucciones del artista.
No existe una solución universal. La elección depende de qué rasgos deban permanecer y de qué cambios haya autorizado el artista.
Plataformas, servidores y tokens
No dejes la única copia en una plataforma. Conserva localmente los archivos, metadatos, contratos, direcciones, identificadores y justificantes de transacción que correspondan.
Si el archivo utiliza IPFS, su identificador de contenido no garantiza que siga disponible. Los nodos pueden eliminar datos de su caché. Para mantenerlos accesibles, alguien debe conservarlos y proporcionarlos, por ejemplo fijándolos en uno o varios nodos o mediante un servicio de pinning. Conserva además una copia independiente fuera de IPFS.
Si un servicio desaparece, el token o el identificador pueden seguir registrados mientras el archivo deja de estar accesible. La permanencia del registro no equivale a la conservación de la obra.
Cuando la obra entra en una colección
El artista debe entregar documentación suficiente y el coleccionista debe conservarla junto con la obra. Conviene identificar:
- la versión adquirida;
- el archivo o conjunto de archivos entregados;
- las sumas de verificación de referencia;
- los derechos y copias técnicas autorizados;
- las instrucciones de exhibición;
- las dependencias y accesos necesarios;
- el procedimiento para migrar, reparar o sustituir componentes;
- la persona a la que consultar si surge una duda.
Revisión periódica
No esperes a que una obra falle. Revisa periódicamente:
- que todas las copias puedan localizarse y abrirse;
- que las sumas de verificación coincidan;
- que cuentas, dominios y servicios sigan activos;
- que el software pueda ejecutarse;
- que la documentación, la ficha maestra y el registro de cambios reflejen la versión actual;
- que los soportes no hayan agotado su vida útil;
- que otra persona pueda comprender el sistema.
La frecuencia dependerá del riesgo, los soportes y la complejidad. La preservación digital es un proceso continuo, no una operación que se completa una sola vez.
Para seguir
- Ficha maestra de obra.
- Cómo documentar la procedencia de tu propia obra.
- Archivo y legado de artista.
- Cómo funciona OBJKT.
- Prestar tu obra a una exposición.
Sobre la conversación abierta
Esta guía reúne criterios generales de preservación digital. Una obra compleja puede exigir la intervención conjunta del artista, un conservador especializado y profesionales técnicos. Si conservas obra digital en un museo, un archivo o una colección privada y detectas una omisión, escríbeme.
Fuentes
- Library of Congress, Recommended Formats Statement 2025-2026, introducción.
- Digital Preservation Coalition, Digital Preservation Handbook.
- Digital Preservation Coalition, «Fixity and checksums».
- The National Archives, «Checksums, DROID and software obsolescence».
- IPFS Docs, «Persistence, permanence and pinning».
- Guggenheim, Acquisition Checklist: Computer-Based Artwork with Artist-Provided Computer. Qué procura obtener ese museo en ese procedimiento de adquisición.
- National Archives and Records Administration (NARA), «Establish naming conventions for electronic records». Pauta institucional para registros electrónicos.
- Cornell University, «Writing READMEs for Research Data». Práctica de gestión de datos de investigación, trasladada por analogía.
- CESSDA, Data Management Expert Guide, «Data authenticity». Práctica de gestión de datos de investigación, trasladada por analogía.
- James Cook University, «Version control». Práctica de gestión de datos de investigación, trasladada por analogía.
