Revisada a 1 de octubre de 2026. Si encuentras un error, escríbeme.
Una obra digital puede desaparecer sin que nadie la toque. Puede dejar de abrirse un formato, cambiar un programa, cerrarse un servicio o perderse la única copia válida. Conservarla no consiste solo en guardar archivos: exige mantener la posibilidad de identificarla, comprobar su integridad y volver a mostrarla sin alterar aquello que la define.
Qué tipo de obra tienes
Cada obra depende de elementos distintos:
- Un archivo, como una imagen, un vídeo o un sonido, depende de su formato, sus metadatos y los soportes donde se conserva.
- Una obra de software depende además del código, las librerías, el sistema operativo, los periféricos y el entorno de ejecución.
- Una obra en red puede depender de un dominio, un servidor, una base de datos, una API o información producida por terceros.
- Una instalación digital puede incluir pantallas, proyectores, sensores, cables, equipos y una disposición espacial inseparable de la experiencia.
- Una obra asociada a un token relaciona ese token con metadatos y, normalmente, con un archivo alojado fuera de la cadena. La guía Cómo funciona OBJKT explica esa separación.
Antes de elegir una estrategia, identifica qué componentes son esenciales y cuáles pueden sustituirse.
Conserva más que el archivo final
Guarda:
- el archivo maestro y la versión publicada o exhibida;
- el código fuente, cuando exista;
- las librerías, dependencias y versiones utilizadas;
- tipografías, complementos y recursos necesarios, respetando sus licencias;
- metadatos, títulos, fechas y número de inventario;
- instrucciones de instalación y manejo;
- fotografías o vídeo de la obra en funcionamiento;
- decisiones del artista sobre cambios admisibles;
- contratos, licencias y documentación de adquisiciones.
Un vídeo de funcionamiento no sustituye la obra, pero puede documentar su comportamiento si el entorno original deja de estar disponible.
Copias en lugares independientes
Una pauta habitual es la regla 3-2-1: conservar al menos tres copias, utilizar dos tipos o entornos de almacenamiento y mantener una copia en otra ubicación. Es una referencia práctica, no una garantía. Las copias deben ser independientes: sincronizar automáticamente un error o un borrado en varios dispositivos no equivale a tener una copia de seguridad recuperable.
Comprueba también quién controla cada cuenta, cómo se recupera el acceso, cuánto dura el servicio y en qué formato permite exportar los archivos.
Integridad: sumas de verificación
Una suma de verificación es una huella calculada sobre la secuencia de bits de un archivo. Si el archivo cambia, su suma normalmente cambia. Comparar periódicamente una suma nueva con un valor de referencia permite detectar alteraciones o corrupción.
La suma no demuestra por sí sola autoría, autenticidad ni procedencia. Tampoco indica qué parte del archivo cambió. Para que resulte útil, conserva el valor de referencia, el algoritmo empleado, la fecha y la relación con el archivo recibido o creado. Si una copia falla, otra copia cuya integridad se haya comprobado puede servir para reemplazarla.
Formatos y versiones
Conserva el archivo original aunque dependa de un programa propietario. Cuando sea posible, guarda además una versión en un formato bien documentado, ampliamente adoptado y sin restricciones técnicas que impidan su uso.
La Recommended Formats Statement de la Library of Congress ofrece criterios y preferencias por tipos de contenido, pero está concebida principalmente para la adquisición y conservación de publicaciones a gran escala. No decide por sí sola qué formato mantiene mejor una obra artística concreta.
No conviertas ni sobrescribas el único original. Documenta cada migración, conserva la versión anterior y compara imagen, sonido, duración, color, interacción y metadatos.
Cómo debe volver a mostrarse
Para una obra de software o una instalación, describe:
- sistema operativo y versiones;
- resolución, relación de aspecto y perfil de color;
- equipo, pantalla, proyector, altavoces o sensores;
- disposición espacial y condiciones de luz y sonido;
- secuencia de encendido, calibración y apagado;
- comportamiento esperado;
- elementos sustituibles;
- cambios que requieren autorización;
- fallos conocidos.
La pregunta central no es solo «¿cómo funciona?», sino «¿qué puede cambiar sin que deje de ser esta obra?».
Migrar, emular o recrear
Las estrategias pueden combinarse:
- Migrar: trasladar archivos o componentes a formatos y sistemas actuales. Facilita el acceso, pero puede modificar propiedades de la obra.
- Emular: reproducir en un sistema nuevo el entorno de hardware o software anterior.
- Recrear: reconstruir la obra a partir de documentación, código, componentes disponibles e instrucciones del artista.
No existe una solución universal. La elección depende de qué rasgos deban permanecer y de qué cambios haya autorizado el artista.
Plataformas, servidores y tokens
No dejes la única copia en una plataforma. Conserva localmente los archivos, metadatos, contratos, direcciones, identificadores y justificantes de transacción que correspondan.
Si el archivo utiliza IPFS, su identificador de contenido no garantiza que siga disponible. Los nodos pueden eliminar datos de su caché. Para mantenerlos accesibles, alguien debe conservarlos y proporcionarlos, por ejemplo fijándolos en uno o varios nodos o mediante un servicio de pinning. Conserva además una copia independiente fuera de IPFS.
Si un servicio desaparece, el token o el identificador pueden seguir registrados mientras el archivo deja de estar accesible. La permanencia del registro no equivale a la conservación de la obra.
Cuando la obra entra en una colección
El artista debe entregar documentación suficiente y el coleccionista debe conservarla junto con la obra. Conviene identificar:
- la versión adquirida;
- el archivo o conjunto de archivos entregados;
- las sumas de verificación de referencia;
- los derechos y copias técnicas autorizados;
- las instrucciones de exhibición;
- las dependencias y accesos necesarios;
- el procedimiento para migrar, reparar o sustituir componentes;
- la persona a la que consultar si surge una duda.
Revisión periódica
No esperes a que una obra falle. Revisa periódicamente:
- que todas las copias puedan localizarse y abrirse;
- que las sumas de verificación coincidan;
- que cuentas, dominios y servicios sigan activos;
- que el software pueda ejecutarse;
- que la documentación refleje la versión actual;
- que los soportes no hayan agotado su vida útil;
- que otra persona pueda comprender el sistema.
La frecuencia dependerá del riesgo, los soportes y la complejidad. La preservación digital es un proceso continuo, no una operación que se completa una sola vez.
Para seguir
- Ficha maestra de obra.
- Archivo y legado de artista.
- Cómo funciona OBJKT.
- Prestar tu obra a una exposición.
Sobre la conversación abierta
Esta guía reúne criterios generales de preservación digital. Una obra compleja puede exigir la intervención conjunta del artista, un conservador especializado y profesionales técnicos. Si conservas obra digital en un museo, un archivo o una colección privada y detectas una omisión, escríbeme.
