Ilustración en tonos papiro y grafito, de estética poligonal. Un tablero de piedra lleno de muescas agrupadas en recuentos, con una fila larga en la parte baja que queda lisa, sin contar.

Cuaderno público

Artistas con discapacidad en España: por qué no hay datos de empleo cultural

El 23 de septiembre de 2026, Día Internacional de las Lenguas de Signos, Europe Beyond Access presentó su estrategia para artistas sordos, elaborada con artistas sordos e intérpretes. Busca aumentar su participación y visibilidad dentro del programa y reforzar la relación con quienes interpretan las lenguas de signos. Una de sus acciones es un glosario en signo internacional con los términos del proyecto. La organización aclara que no pretende fijar un signo correcto ni universal, solo facilitar el trabajo entre países y lenguas distintas.

Europe Beyond Access es un consorcio de diez organizaciones europeas de artes escénicas, entre ellas el Mercat de les Flors de Barcelona. Según la organización, su programa 2024-2027 recibe dos millones de euros de Europa Creativa, igualados con fondos propios, para encargar y presentar obras de danza y teatro de artistas con discapacidad, facilitar su circulación internacional y reducir las barreras que encuentran en el mercado europeo.

Una convocatoria con plazo

Perform Europe mantiene abierta hasta el 22 de octubre de 2026, a las 23:59 CEST, su tercera convocatoria para giras de artes escénicas entre los 41 países participantes en Europa Creativa. Reparte 1,4 millones de euros. Cada asociación puede pedir 15.000, 25.000 o 55.000 euros, más un complemento de hasta 5.000 euros para medidas de accesibilidad y sostenibilidad. Hacen falta al menos tres socios de tres países, una obra terminada y una gira por tres países como mínimo entre el 1 de marzo de 2027 y el 31 de enero de 2028.

Cada candidatura elige una prioridad principal: inclusión y diversidad o lucha contra el cambio climático, y tiene que atender también a la otra. Si vas a presentarte, separa los requisitos obligatorios de los criterios de valoración: lo explico en cómo preparar una candidatura a una ayuda pública cultural.

Dos estadísticas que no se cruzan

Los dos programas parten del mismo diagnóstico: los artistas con discapacidad encuentran barreras para crear, girar, acceder a oportunidades y dirigir. Las estadísticas públicas no permiten medir el tamaño de ese problema.

La estadística de empleo cultural del Ministerio de Cultura es una explotación de la Encuesta de Población Activa. Publica resultados por sexo, edad, estudios, situación profesional y jornada, pero sus tablas públicas no incluyen la discapacidad. La serie de empleo cultural de Eurostat analiza las mismas variables y tampoco la cruza con la discapacidad.

El Instituto Nacional de Estadística sí mide el empleo de las personas con discapacidad. Su estadística combina la Encuesta de Población Activa con los registros de discapacidad reconocida y se limita a personas de 16 a 64 años con un grado igual o superior al 33 %, además de determinados pensionistas equiparados. En 2024, la tasa de actividad de ese grupo fue del 35,4 %, la de empleo del 28,9 % y la de paro del 18,5 %. Pero sus tablas públicas no permiten aislar a quienes trabajan en la cultura.

Las piezas existen por separado. España mide el empleo cultural y mide el empleo de las personas con discapacidad. Lo que no publica es la relación entre ambas, que respondería a una pregunta elemental: cuántas personas con discapacidad trabajan en la cultura y en qué condiciones.

Tampoco basta con sumar las dos operaciones, porque no comparten universo ni detalle. La del INE solo recoge a quien tiene una discapacidad reconocida administrativamente y no equivale a todas las personas que encuentran barreras por una discapacidad, sordera, neurodivergencia o enfermedad crónica. Europe Beyond Access, por ejemplo, declara que incluye a todas ellas y reconoce que no todas se identifican del mismo modo.

Público no es empleo

Eurostat sí permite comparar la participación cultural de las personas con y sin discapacidad. En 2022, la proporción de personas con discapacidad que había ido al cine, asistido a un espectáculo en vivo o visitado un lugar cultural durante el año anterior fue inferior a la de las personas sin discapacidad en todos los países de la Unión Europea con datos disponibles.

Ese indicador describe al público. No dice quién escribe, actúa, dirige, produce, programa, diseña, interpreta una lengua de signos o decide en una institución. Confundir los dos planos da una imagen engañosa: una institución puede mejorar el acceso de su público y mantener las mismas barreras en la contratación, o contratar a un artista con discapacidad para una actividad puntual sin cambiar nada en su plantilla ni en sus puestos de responsabilidad.

Financiar sin línea de partida

A mi juicio, este es el problema de fondo. Sin una cifra de partida no se puede comprobar si estos programas cambian el acceso al empleo cultural, comparar países ni pedir a una institución que explique la evolución de sus contrataciones. Se conocen los presupuestos, los proyectos y los socios. No se conoce el tamaño del grupo profesional al que las medidas quieren beneficiar.

El complemento de accesibilidad de Perform Europe reconoce que hacer posible una gira tiene costes propios. Pero el dinero gastado no demuestra el resultado. Para evaluarlo habría que saber qué barrera atendió, quién pudo participar gracias a esa medida y si dejó una práctica reutilizable.

Qué haría falta publicar

No hace falta resolver toda la medición de una vez. Bastaría con un conjunto mínimo y estable de indicadores, acompañado de sus márgenes de error:

  • Personas ocupadas en actividades u ocupaciones culturales, con y sin discapacidad reconocida.
  • Tasas de actividad, empleo y paro.
  • Trabajo por cuenta propia y ajena, jornada y tipo de contrato, cuando la muestra lo permita.
  • Distribución por grandes grupos de ocupación y por sectores culturales.
  • Sexo, edad y estudios.
  • Acceso a puestos de dirección.
  • Evolución anual con series comparables.

Algunos cruces darán muestras pequeñas, sobre todo al combinar discapacidad, ocupación, sexo, edad y territorio. Para eso existen soluciones conocidas: agrupar categorías, publicar intervalos de confianza, advertir de las estimaciones poco precisas y, si la metodología lo permite, acumular varios años. Abandonar la medición no es una de ellas.

También habría que explicar a quién deja fuera la fuente. Una estadística basada en el reconocimiento administrativo no representa a todas las personas con limitaciones o necesidades de acceso. Eurostat utiliza en otras operaciones la limitación autopercibida en las actividades habituales como aproximación a la discapacidad. Ambas perspectivas responden a preguntas distintas. Elegir una u otra cambia la población observada y, por tanto, el resultado.

Mientras tanto, los programas

Hasta que exista una serie pública, las convocatorias que financian inclusión pueden recoger información propia, sin trasladar la carga a quienes solicitan la ayuda ni pedir diagnósticos médicos. Les bastaría con datos agregados y voluntarios:

  • Participación de artistas y profesionales con discapacidad, y funciones desempeñadas.
  • Modalidades de contratación y remuneración.
  • Medidas de acceso financiadas y su coste.
  • Participación en decisiones y puestos de responsabilidad.
  • Continuidad profesional después de la actividad.
  • Barreras detectadas durante la producción, la gira y la exhibición.

Esos datos no sustituirían una estadística oficial. Permitirían comprobar si la inclusión aparece solo como prioridad declarada o también en la selección, los contratos, la circulación y la dirección. Tendrían que recogerse con una finalidad explícita, los datos mínimos necesarios y garantías de confidencialidad.

Europe Beyond Access no se limita a presentar obras. Declara que trabaja mediante encargos, coproducciones, giras, intercambio artístico, investigación e incidencia. Su estrategia para artistas sordos añade participación, visibilidad, conocimiento de prácticas artísticas y relación con intérpretes. Ese conjunto desplaza la pregunta desde el acceso puntual hacia el desarrollo profesional y el liderazgo.

Una línea de base no explicaría por qué alguien abandona una gira, rechaza una residencia, no llega a una convocatoria o queda fuera de una red profesional. Para eso hace falta investigación cualitativa, consulta continuada y participación de los propios artistas. Pero sin la cifra básica tampoco puede saberse si cambia la distribución del empleo.

Sobre la conversación abierta

Este texto trata de la presencia profesional de artistas y trabajadores culturales con discapacidad, no de su acceso como público. Las obligaciones de accesibilidad de determinados centros culturales públicos están en qué exige el Real Decreto 707/2026 a museos y centros culturales, y la diferencia entre lectura fácil, lenguaje claro y lenguaje sencillo, en lectura fácil, lenguaje claro, lenguaje sencillo y pictogramas.

Fuentes

Europe Beyond Access, estrategia para artistas sordos, 23 de septiembre de 2026.

Europe Beyond Access, programa 2024-2027.

Perform Europe, tercera convocatoria.

Perform Europe, bases de la convocatoria 2026-2028.

Ministerio de Cultura, estadística de empleo cultural.

Eurostat, estadísticas de empleo cultural.

Eurostat, participación cultural y discapacidad.

Eurostat, estadísticas de discapacidad.

Instituto Nacional de Estadística, empleo de las personas con discapacidad.


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