Este artículo no trata la declaración de IA en trabajos académicos ni determina por sí solo la autoría del resultado. Examina cuándo una convocatoria, un contrato o la presentación comercial de una obra exige informar sobre las herramientas utilizadas. Para esos otros asuntos, consulta Cómo declarar el uso de IA en un trabajo académico y Autoría y obras hechas con IA en la ley española.
En agosto de 2022, Jason Allen ganó el primer premio de arte digital de la feria del estado de Colorado con Théâtre D’opéra Spatial, una imagen hecha con Midjourney. Las bases de la categoría admitían la manipulación digital y no mencionaban la inteligencia artificial. El premio se mantuvo, entre una polémica que dio la vuelta al mundo.
Ocho meses después, en abril de 2023, el fotógrafo alemán Boris Eldagsen ganó una categoría de los Sony World Photography Awards con The Electrician, un retrato en blanco y negro que no era una fotografía: lo había generado con IA. Eldagsen rechazó el premio. Su explicación fue que las imágenes de IA y la fotografía no deberían competir en un premio así, porque son prácticas distintas: «La IA no es fotografía».
Dos casos, dos lecciones
El caso de Allen es el problema: unas bases escritas antes de que la herramienta existiera, y un jurado que no sabía qué estaba premiando. El caso de Eldagsen es un precedente parcial: forzó a los organizadores, y al sector, a distinguir entre fotografía e imagen generada y a escribir reglas explícitas.
Pero ese precedente tiene un límite claro. Fue una decisión del propio artista, no una norma. Si Eldagsen hubiera aceptado el premio, nada se lo habría impedido.
Allen chocó después con otra frontera. La Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos rechazó registrar como suyos los elementos de la imagen generados por Midjourney, sin negar la protección de lo que él hubiera aportado.
Qué exige hoy la ley europea
Desde el 2 de agosto de 2026 se aplica el artículo 50 del Reglamento europeo de IA. Obliga a avisar cuando un contenido generado imita a personas, lugares o hechos reales y puede pasar por auténtico. Para las obras artísticas, creativas, satíricas o de ficción hay una regla especial: basta con revelar que existe contenido generado o manipulado, de una forma adecuada que no estorbe la exhibición ni el disfrute.
No es una exención: hay que decirlo. Pero puede decirse en la cartela o en los créditos, sin marcar la obra. Con esta regla, The Electrician, un retrato realista de una persona inexistente, habría tenido que exponerse con un aviso.
Qué sigue sin regla
Fuera de ese supuesto, no hay en España una obligación general de declarar el uso de IA al vender una obra; rige solo la prohibición de engañar a quien compra. Y las convocatorias van por libre. He buscado bases de premios españoles recientes con cláusulas sobre IA que comparar, y no he encontrado tres con fuente primaria. Cada convocatoria decide, y muchas aún no han decidido nada.
La lección pendiente del caso Allen
A mi juicio, el problema de Allen fueron unas bases que no preguntaban lo que importaba, más que la IA. Cuatro años después, muchas convocatorias siguen igual. La regla mínima razonable no es prohibir la IA, sino exigir que se declare: qué herramienta, en qué parte de la obra y qué decidió el artista. Esa declaración protege al jurado, al público y al propio artista, que necesitará demostrar su aportación para defender su autoría.
Cómo hacer esa declaración lo explico en la guía sobre declarar el uso de IA en una obra, una venta o una convocatoria.
Sobre la conversación abierta
Este texto separa los datos de mi interpretación y no es asesoramiento jurídico. Si organizas convocatorias, formas parte de jurados o trabajas con IA en tu obra y quieres precisar un dato o discutir esta lectura, este cuaderno sigue abierto: escríbeme.
Relación del autor con los casos
No existe una relación económica, profesional o de colección con las personas, empresas e instituciones citadas.
