Revisada a 27 de septiembre de 2026.
Los asistentes de inteligencia artificial son útiles para empezar una búsqueda bibliográfica y peligrosos para terminarla. Pueden dar un artículo inexistente, una página inventada, una frase que el autor nunca escribió o un enlace que conduce a otra fuente. No hace falta atribuirles intención: generan respuestas plausibles y una referencia plausible no es necesariamente real. Esta guía propone una comprobación en cinco pasos, de la más rápida a la decisiva.
Qué puede fallar
Los errores más frecuentes que he encontrado son estos:
- referencias completas a trabajos inexistentes, construidas con autores, revistas y títulos verosímiles;
- obras reales con errores en el año, la editorial, el volumen, las páginas o el orden de autoría;
- frases atribuidas a un autor que proceden de la contracubierta, una nota editorial o una reseña;
- datos atribuidos a una institución cuyo enlace conduce en realidad a otra fuente;
- resúmenes que adjudican al texto una tesis que no sostiene;
- citas literales que combinan fragmentos distintos o traducen libremente sin advertirlo.
Paso 1: comprueba que existe
Busca la referencia fuera del asistente. Para un artículo, prueba el título exacto y el nombre del autor en el catálogo de tu biblioteca, una base bibliográfica apropiada o Google Académico. Si tiene DOI, resuélvelo mediante https://doi.org/ y busca también sus metadatos en la agencia de registro correspondiente, como Crossref para muchos libros y revistas académicas.
Que un DOI no conduzca temporalmente al artículo puede deberse a un enlace desactualizado o a un problema del editor, no solo a que sea falso. A la inversa, que resuelva no demuestra que los datos citados sean correctos: comprueba que título, autor y publicación coinciden. Si el identificador lleva a otra obra, la referencia está mal.
Para un libro, consulta el catálogo de una biblioteca nacional, universitaria o colectiva. Si no aparece, no concluyas inmediatamente que no existe. Trátalo como no verificado hasta encontrar un registro fiable o el propio ejemplar.
Paso 2: compara los datos
Comprueba uno por uno:
- autores y orden de firma;
- título y subtítulo;
- año y versión;
- revista, editorial o repositorio;
- volumen, número, páginas o identificador del artículo;
- DOI, ISBN u otro identificador;
- idioma y edición consultada.
No copies una referencia formateada sin revisar la fuente de sus metadatos. Los catálogos también pueden contener errores o registros incompletos. Cuando haya discrepancias, contrasta el documento, la página del editor y la agencia registradora.
Paso 3: verifica el enlace y la autoridad
Abre cada enlace. Comprueba:
- quién publica realmente la página;
- si es la fuente original o un intermediario;
- si contiene el dato que se le atribuye;
- si corresponde a la edición y fecha citadas;
- si enlaza a un documento anterior y más próximo al hecho.
Una página de un museo puede enlazar una enciclopedia; una noticia puede resumir una nota de prensa; un repositorio puede alojar una copia sin ser la entidad responsable del contenido. El dato puede ser correcto, pero la descripción de la fuente debe ser exacta.
Paso 4: comprueba que el texto lo dice
Este es el paso decisivo para una cita literal y para atribuir una tesis a un autor. Abre el texto, localiza el pasaje, léelo en contexto y anota la página o un localizador estable. Si trabajas con una edición digital sin paginación fija, registra capítulo, epígrafe, párrafo, número de sección o posición.
Comprueba además:
- que no se han omitido palabras capaces de cambiar el sentido;
- que la traducción es fiel y está identificada como propia cuando proceda;
- que la cita no mezcla pasajes separados;
- que el autor expone la idea como tesis propia y no para discutirla o rechazarla;
- que la versión consultada coincide con la citada.
Si la frase no aparece, no la presentes como cita literal. Si solo has localizado una formulación equivalente, parafrasea con precisión y cita el pasaje real.
Presta especial atención a las frases que encajan de forma perfecta con tu argumento. Las formulaciones cerradas y promocionales abundan en contracubiertas y sinopsis. Pueden resumir una obra, pero no deben atribuirse al autor sin comprobarlo.
Paso 5: clasifica la fuente
Antes de usarla, identifica qué tienes delante:
- texto consultado, que permite comprobar una cita o una tesis;
- fuente institucional, normativa o de archivo, primaria para el hecho que documenta;
- ficha bibliográfica, útil para identificar una publicación, no para afirmar qué sostiene;
- descripción promocional o comercial, útil como pista, no como sustituto del texto.
La categoría depende de la afirmación. Una resolución es fuente primaria del acto que contiene, aunque sea secundaria respecto de los hechos históricos que relata.
Cómo pedírselo al asistente
Una petición útil sería:
Para cada afirmación, da la fuente original, el pasaje exacto, la página o localizador, la edición consultada y el DOI o URL persistente. Distingue entre texto completo, resumen, metadatos, fuente institucional y material promocional. Señala expresamente qué no has podido comprobar y no completes datos ausentes mediante inferencias.
Esto no sustituye la revisión. Solo obliga a que la incertidumbre quede visible.
Conserva una ficha de verificación
En trabajos largos conviene guardar, para cada cita:
- referencia completa;
- enlace o archivo consultado;
- edición y versión;
- página o localizador;
- pasaje original;
- traducción utilizada, si la hay;
- fecha de consulta;
- nota breve sobre lo que la fuente demuestra y lo que no.
La ficha permite rehacer la comprobación si cambia un enlace y evita que una paráfrasis termine convertida en cita literal durante las sucesivas versiones del texto.
Tres errores que evitar
- No uses la respuesta del asistente como sustituto de la fuente original cuando esta puede consultarse.
- No des por buena una referencia porque tenga todos los campos completos o un DOI con apariencia válida.
- No conviertas «no lo he encontrado» en «no existe». Describe el alcance de la búsqueda y escribe «no localizado» o «no verificado» cuando sea lo que realmente sabes.
Lista final
- ¿La obra existe y está identificada en un registro fiable?
- ¿Los metadatos coinciden con el documento?
- ¿El enlace pertenece a quien dices y contiene el dato?
- ¿Has leído el pasaje completo en la edición citada?
- ¿La página o el localizador son correctos?
- ¿La cita es literal y la traducción está identificada?
- ¿La fuente es adecuada para la afirmación que sostienes?
- ¿Has señalado lo que no pudiste verificar?
Sobre la conversación abierta
Esta guía recoge el método que aplico para verificar referencias obtenidas con ayuda de asistentes de inteligencia artificial. Complementa «Fuente primaria o contracubierta» y «Cómo declarar el uso de IA en un trabajo académico». Si enseñas metodología, trabajas en una biblioteca universitaria o has detectado otros errores, la guía sigue abierta.
Fuentes
- DOI Foundation, DOI Handbook.
- Crossref Metadata Search.
- Método propio para el procedimiento de verificación.
