Revisada a 1 de octubre de 2026. Si encuentras un error, escríbeme.
Muchos museos, archivos y bibliotecas ofrecen imágenes para descargar. Eso no significa que todas puedan usarse para cualquier fin. Cada archivo lleva una declaración de derechos, y es esa declaración, no el nombre del portal, la que dice qué puedes hacer. La guía sobre imágenes en dominio público explica qué es libre por ley. Esta explica cómo leer lo que dice cada ficha y cómo acreditarlo.
Mira la ficha, no el portal
Un portal «abierto» puede reunir imágenes con licencias muy distintas. Antes de usar una, abre su ficha individual y busca la declaración de derechos. El aviso legal general de un museo no sustituye a la licencia concreta de un archivo, y la licencia de los datos que describen una obra no es la de su imagen: un repositorio puede liberar los metadatos y no la fotografía.
Las declaraciones más frecuentes
- CC0. El titular renuncia a sus derechos en la medida en que la ley lo permite. Es lo más abierto que existe.
- Marca de Dominio Público. No es una licencia: es una etiqueta que indica que la institución considera la obra libre de derechos de autor conocidos.
- CC BY. Permite copiar, distribuir y adaptar, también con fines comerciales, siempre que reconozcas la autoría, enlaces la licencia e indiques si has hecho cambios.
- CC BY-SA. Lo mismo, pero lo que crees a partir de la imagen debe compartirse con la misma licencia.
- CC BY-NC. Excluye los usos cuyo propósito principal sea comercial. «Sin ánimo de lucro» no equivale necesariamente a «no comercial».
- CC BY-ND. Permite compartir la imagen tal cual, pero no distribuir versiones modificadas.
- Declaraciones normalizadas como «Protegido por derecho de autor», «Sin derecho de autor conocido» o «Derecho de autor sin evaluar». Indican el estado que conoce la institución, no una autorización.
- Condiciones propias del repositorio. Hay que leerlas una por una.
Lo que ninguna licencia resuelve
La licencia de una fotografía no siempre cubre lo que aparece en ella, como explica la guía Una licencia de imagen no siempre cubre la obra representada. Tampoco resuelve el derecho a la propia imagen de las personas retratadas ni el uso de marcas. Y en España, aunque una obra esté en dominio público, hay que seguir reconociendo a su autor y respetando su integridad.
Cómo acreditar
Reconocer la autoría es una obligación y una cortesía, pero no sustituye a la autorización. El Tribunal Supremo condenó en 2023 a una editorial por reproducir completa una traducción en un libro, aunque había citado a la traductora.
Un buen crédito incluye, según el caso:
- Autor de la obra, título y fecha.
- Institución que la conserva.
- Autor de la fotografía, si consta.
- Licencia, con su versión y un enlace, por ejemplo «CC BY 4.0».
- Cambios que hayas hecho, como un recorte o un cambio de color.
Guarda la prueba
Al descargar, guarda la dirección de la ficha, la fecha, el identificador del archivo y una captura de la declaración de derechos. Las licencias de un repositorio pueden cambiar, y la prueba de lo que decía el día en que descargaste es tuya. La plantilla de ficha maestra tiene campos para anotarlo.
Errores frecuentes
- Escribir «Fuente: internet».
- Acreditar al museo y olvidar al autor o al fotógrafo.
- Poner «Creative Commons» sin decir cuál.
- Copiar el crédito de una web intermediaria en lugar del de la ficha original.
- No conservar la prueba de la licencia.
Para seguir
Sobre la conversación abierta
Esta guía es orientativa. Si trabajas en un repositorio o en la gestión de derechos de una colección y puedes precisar algún punto, este cuaderno sigue abierto.
