El 9 de septiembre de 2026 la Comunidad de Madrid declaró Bien de Interés Cultural una Inmaculada Concepción pintada por Juan de Pareja en el siglo XVII. Es el nivel más alto de protección que la ley española da a una obra: no podrá salir de España de forma definitiva, su propietario deberá conservarla y la administración tendrá derecho preferente si se vende. El expediente empezó en abril de 2025, cuando el Ministerio de Cultura denegó un permiso para exportarla.
Entre los informes que cita el decreto hay uno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su conclusión, literal, dice que la calidad de la pintura «es aceptable, y por ello la Comisión no se opone a su protección como Bien de Interés Cultural».
Aceptable. Pocas veces una institución que protege una obra lo hace con un adjetivo tan contenido.
El valor está en otra parte, y el decreto lo dice. Pareja fue, en sus palabras, «esclavo liberto de Velázquez, lo que aporta singularidad a la obra objeto de declaración». Nació esclavizado en Andalucía, pasó más de dos décadas en el taller de Velázquez y llegó a ser pintor con obra propia. Palomino le dedicó una de las vidas de su tratado de pintura a comienzos del siglo XVIII, lo que prueba que su nombre no se perdió.
El decreto añade un dato importante: las tres Inmaculadas que se le conocen «indican su participación en el mercado artístico». Es decir, Pareja no fue solo el ayudante de un maestro. Pintó para vender, y vendió. La obra que ahora se protege es, entre otras cosas, la prueba de un oficio ejercido en libertad.
La principal fuente de información sobre Pareja, dice, procede de su intervención en actos jurídicos documentados vinculados a los asuntos de Velázquez, «su maestro y antiguo dueño». Lo que sabemos de él nos ha llegado, sobre todo, a través de los papeles de quien lo poseía.
Es una paradoja. Los documentos que lo registraban como parte de los asuntos de otro son hoy los que permiten reconstruir su vida, y esa vida es la que el decreto invoca para proteger su pintura.
Hace tres años el Metropolitan Museum de Nueva York dedicó a Pareja su primera gran exposición, del 3 de abril al 16 de julio de 2023. Su planteamiento era otro: mostrarlo como un pintor que se abrió un camino propio, cercano a la escuela madrileña de su tiempo y distinto de la sobriedad cortesana de Velázquez. Entre las obras expuestas estaba «El bautismo de Cristo», del Prado, en el que Pareja pintó su nombre como si estuviera tallado en una roca.
No hay ningún documento que relacione esa exposición con la petición de exportar la Inmaculada, dos años después, y no voy a suponer que la hubo. Lo que sí muestran los dos textos, puestos uno junto al otro, es que el mismo pintor puede reconocerse por dos vías. Una lo reconoce por su biografía: lo singular es quién la pintó. La otra, por su pintura: lo singular es cómo pintaba.
La primera vía no es ilegítima. La ley protege las obras por su valor histórico, no solo artístico, y un Bien de Interés Cultural no es un premio a la calidad, sino una decisión sobre lo que una sociedad quiere conservar como testimonio. La Inmaculada de Pareja es un testimonio de primer orden: el de un hombre esclavizado que se hizo pintor y vivió de su trabajo. Protegerla está bien. Las razones con que se protege importan igualmente, porque orientan lo que miraremos cuando la veamos.
Si solo se ve en ella la singularidad de una biografía, el cuadro vuelve a quedar en el lugar que ocupó Pareja durante siglos, el de apéndice de la historia de otro. Si se mira como pintura, con sus decisiones y su oficio, se le devuelve lo que su nombre pintado en la roca reclamaba. El decreto ya ha hecho lo primero; lo segundo queda en manos de quienes vayan a verla.
Sobre la conversación abierta
Este texto continúa la línea del Cuaderno sobre cómo las instituciones reconocen, protegen o ignoran obras y autores, y sobre la distancia entre las razones jurídicas de una decisión y lo que significan para la mirada. Parte del texto del decreto y de la documentación pública del Metropolitan Museum. Si trabajas en historia del arte del Siglo de Oro, en estudios sobre la esclavitud en la España moderna o en patrimonio, y puedes corregir o completar algo, este cuaderno sigue abierto.
Fuentes
Decreto 76/2026, de 9 de septiembre, del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, por el que se declara Bien de Interés Cultural la pintura «Inmaculada Concepción», de Juan de Pareja (reproducción en Noticias Jurídicas). Publicado en el BOCM n.º 221, de 16 de septiembre de 2026.
Comunidad de Madrid, listado de bienes muebles de interés cultural.
