En 2021, buena parte del debate ambiental sobre el arte digital quedó reducido a una cifra: la energía atribuida a una transacción en una cadena de bloques. La comparación con el consumo de un hogar era fácil de comunicar, pero mezclaba red, transacción, venta y obra como si fueran la misma unidad.
El problema no desapareció cuando Ethereum redujo de forma drástica el consumo de su mecanismo de consenso. Una obra digital puede depender de archivos, servidores, redes, pantallas, proyectores, ordenadores, sensores, transporte, climatización, sustitución de equipos y conservación a largo plazo. Ninguna cifra aislada reúne automáticamente todos esos componentes.
Por eso dos estimaciones pueden diferir sin que una de ellas sea fraudulenta. La divergencia puede proceder de límites distintos, datos incompletos, modelos incompatibles o periodos de cálculo diferentes. También puede ocultar un error. Para distinguirlo hay que preguntar qué actividad se atribuye a la obra, durante cuánto tiempo, con qué datos y mediante qué método.
Antes de calcular hay que definir el objeto
«La huella de una obra digital» puede referirse a operaciones muy distintas:
- La carga de una página o la transferencia de un archivo.
- Una visita completa a una obra en línea.
- La reproducción durante una exposición.
- El funcionamiento anual de servidores y servicios externos.
- La fabricación, el uso y el final de vida de los equipos.
- El montaje, el transporte y la climatización de la sala.
- El registro de procedencia o de propiedad en una cadena de bloques.
- La conservación de la obra durante un periodo determinado.
No existe una cifra única mientras no se fijen esos límites. Una estimación por visita sirve para comparar versiones de una web, pero no describe por sí sola una instalación expuesta durante tres meses. El consumo eléctrico de una pantalla durante el horario de apertura tampoco incorpora automáticamente su fabricación ni permite atribuir al proyecto todo el equipo si este se reutiliza en otras exposiciones.
La unidad funcional también cambia el resultado. Pueden calcularse emisiones por visita, hora de exhibición, visitante, transacción, año de conservación o ciclo de vida. Cada unidad responde a una pregunta distinta. Compararlas como si midieran lo mismo produce diferencias aparentes que proceden, en realidad, del diseño del cálculo.
Qué estima CO2.js
CO2.js, desarrollado por la Green Web Foundation, es una biblioteca abierta para estimar las emisiones relacionadas con el uso de sitios web, aplicaciones y otros servicios digitales. No mide directamente la electricidad consumida por una obra. Convierte los bytes transferidos en una estimación mediante un modelo declarado.
Su modelo predeterminado actual es la versión 4 del Sustainable Web Design Model. Toma la transferencia de datos como indicador indirecto del uso de recursos y distribuye la estimación entre centros de datos, redes y dispositivos de usuario. A diferencia de versiones anteriores, incluye componentes operativos y emisiones incorporadas asociadas a la fabricación de la infraestructura de esos tres segmentos.
La mejora corrige una afirmación frecuente: no es exacto decir que estas estimaciones excluyen siempre la fabricación de los dispositivos. La versión 4 incorpora una asignación modelizada de emisiones incorporadas. Lo que no hace es un análisis específico del monitor, proyector u ordenador utilizado en una exposición concreta. Para eso se necesitan datos del equipo, su vida útil, su grado de utilización y una regla de asignación defendible.
El resultado de CO2.js depende, entre otros factores, de los bytes transferidos, el modelo y la versión elegidos, la primera visita o las posteriores, el uso de caché, el alojamiento y la intensidad de carbono aplicada. La Green Web Foundation advierte además de que el cambio entre las versiones 3 y 4 del modelo puede reducir aproximadamente en dos tercios estimaciones comparables sin que la web haya cambiado. Publicar un valor sin indicar la versión impide reconstruirlo y puede convertir una actualización metodológica en una mejora ambiental aparente.
CO2.js resulta útil cuando la pregunta está bien delimitada: cuánto cambia la estimación al reducir el peso de una página, evitar transferencias, introducir caché o modificar el alojamiento. Es menos adecuado para convertir la carga de una web en la huella completa de una obra, una exposición o una colección.
Ethereum redujo una parte, no el conjunto
Ethereum ejecutó The Merge el 15 de septiembre de 2022 y sustituyó la prueba de trabajo por la prueba de participación. La propia plataforma cifra en aproximadamente un 99,95 % la reducción del consumo energético de la red asociada al cambio de mecanismo de consenso. Su estimación actual sitúa el consumo anual de toda la red en torno a 0,0026 TWh, aunque el valor varía con el número y la configuración de los nodos y con el método utilizado.
El cambio invalida buena parte de las cifras anteriores a septiembre de 2022 cuando se aplican al Ethereum actual. También obliga a precisar la red y la fecha: no corresponde trasladar el consumo de la antigua prueba de trabajo a una venta posterior a The Merge ni extender la reducción de Ethereum a otras cadenas con mecanismos distintos.
El 99,95 % tampoco equivale a una reducción idéntica de la huella completa de una obra. Se refiere al consumo energético de la red al sustituir su mecanismo de consenso. No incluye por sí solo la producción del archivo, el alojamiento, la web de acceso, el almacenamiento fuera de la cadena, los dispositivos de visualización, el espacio expositivo ni la fabricación y sustitución de equipos.
Tampoco conviene repartir sin más el consumo anual de la red entre el número de transacciones y presentar el cociente como impacto causal de cada operación. Las infraestructuras comparten consumo y no siempre varían linealmente con una transacción adicional. Ese reparto puede servir como estimación de atribución si se explica, pero no demuestra cuánta energía habría dejado de utilizar la red de no producirse esa transacción.
La exposición y los equipos cambian la escala
En una obra mostrada en una sala, la transferencia de datos puede ser secundaria frente al tiempo de funcionamiento, la potencia de los equipos, el acondicionamiento del espacio y la fabricación de los dispositivos. No puede afirmarse de forma general que las emisiones incorporadas superen siempre a las de uso. La relación depende del equipo, la electricidad utilizada, las horas de funcionamiento, la vida útil y el número de proyectos entre los que se reparte.
Un equipo comprado para una sola instalación y retirado pronto soportará una asignación distinta de otro utilizado durante años. Del mismo modo, una pantalla de bajo consumo que permanece encendida durante miles de horas puede acumular emisiones operativas relevantes. La decisión metodológica debe explicitar si se atribuye la fabricación completa, una fracción según la vida útil o únicamente el uso durante la exposición.
La calculadora de la Gallery Climate Coalition está diseñada para organizaciones y proyectos artísticos. Prioriza viajes, transporte de obras y energía de los edificios, e incorpora categorías adicionales de alojamiento, materiales y actividad digital. Es adecuada para localizar focos importantes dentro de una organización o proyecto. No sustituye un análisis de ciclo de vida específico de cada pantalla, proyector, ordenador o componente electrónico.
Esta distinción impide sumar resultados incompatibles. La estimación de una página web, la electricidad medida en una sala y la huella declarada por el fabricante pueden tener límites, unidades y factores diferentes. Antes de agregarlos hay que comprobar que no se dupliquen infraestructuras, que el periodo sea coherente y que todas las cifras estén expresadas en la misma unidad de dióxido de carbono equivalente.
Cómo publicar una cifra que pueda discutirse
Una estimación útil no necesita fingir precisión absoluta. Necesita dejar visible el procedimiento. Como mínimo, debería indicar:
- Qué obra, actividad o servicio se calcula.
- Qué componentes quedan dentro y fuera del límite.
- Qué periodo y unidad funcional se utilizan.
- Qué datos son medidos y cuáles estimados.
- Qué herramienta, modelo y versión se aplican.
- Qué factores eléctricos y geográficos se emplean.
- Cómo se tratan la caché, las visitas repetidas y el número de usuarios.
- Cómo se asignan la fabricación y la vida útil de los equipos.
- Qué incertidumbres pueden alterar más el resultado.
- Si el cálculo representa una atribución contable o un cambio causado por una decisión concreta.
También conviene publicar un intervalo o varios escenarios cuando la incertidumbre sea amplia. Una exposición puede calcularse con distintas vidas útiles de los equipos, mezclas eléctricas o cifras de asistencia. La variación muestra qué supuestos dominan el resultado y dónde una decisión puede producir una reducción real.
El dato debe conducir a una acción. Reducir transferencias innecesarias, comprimir archivos sin destruir cualidades relevantes, apagar equipos fuera del horario, alargar su vida útil, reutilizarlos, elegir infraestructuras adecuadas y evitar sustituciones sin beneficio artístico pueden ser medidas más defendibles que compensar una cifra estimada al final del proceso. La prioridad depende del inventario concreto.
La responsabilidad tampoco recae únicamente en el artista. Plataformas, centros de datos, fabricantes, instituciones, comisarios y diseñadores de exposiciones determinan buena parte de las opciones disponibles. Como sostuve en «Tecnología de masas y consumo ético», muchas decisiones individuales están condicionadas por sistemas técnicos y comerciales. La guía sobre cómo estimar la huella ambiental de una obra digital desarrolla un procedimiento aplicable a una pieza concreta.
La discrepancia entre cifras no debe celebrarse ni ocultarse. Puede revelar una diferencia legítima de método, pero también límites mal definidos, doble contabilización o supuestos desactualizados. Una cifra ambiental adquiere valor cuando permite reconstruir el cálculo, comparar escenarios compatibles y decidir qué cambiar. Sin esa información, ofrece una apariencia de exactitud, no una medida verificable de la obra.
Sobre la conversación abierta
Este texto separa los datos, los límites metodológicos y mi interpretación. No constituye asesoramiento jurídico ni una verificación ambiental. Si trabajas en sostenibilidad cultural, infraestructuras digitales o conservación y quieres precisar un dato o discutir esta lectura, este cuaderno sigue abierto: escríbeme.
Relación del autor con los casos
No existe una relación económica, profesional o de colección con las personas, empresas e instituciones citadas.
Fuentes
- Green Web Foundation, CO2.js.
- Green Web Foundation, modelos disponibles en CO2.js.
- Sustainable Web Design, metodología del Sustainable Web Design Model, versión 4.
- Green Web Foundation, cambios introducidos por la versión 4 del Sustainable Web Design Model.
- Ethereum, The Merge.
- Ethereum, consumo energético de la red.
- Gallery Climate Coalition, calculadora de carbono.
