Ilustración en tonos papiro y grafito, de estética poligonal. A la izquierda, dos tablas altas de piedra en blanco; a la derecha, siete hojas pequeñas alineadas sobre una mesa baja; entre ambos grupos, una línea fina cruza el suelo.

Cuaderno público

Catorce de septiembre

El lunes 14 de septiembre de 2026 se presentaron en Los Ángeles dos demandas para recuperar obras vinculadas a la persecución nazi. Según Associated Press, fueron las primeras interpuestas tras dos reformas que ampliaron la vía para llevar estas reclamaciones ante tribunales estadounidenses: una ley de California de 2024 y la reforma federal de la Holocaust Expropriated Art Recovery Act, firmada en abril de 2026.

La fecha no fue casual. La ley californiana entró en vigor el 16 de septiembre de 2024 y abrió una ventana de dos años para determinados demandantes que ya conocían los hechos relevantes o cuyas reclamaciones anteriores habían quedado cerradas por motivos procesales. Las dos demandas llegaron dos días antes de que venciera ese plazo.

Los casos son distintos. Uno vuelve sobre dos pinturas que ya fueron objeto de un litigio federal de diez años. El otro reclama siete acuarelas que no existían antes de la persecución: una prisionera las pintó en Auschwitz, obligada por Josef Mengele.

La primera demanda la presentan la Federación Judía de Los Ángeles y Daniel Gryczman, presidente de su junta, contra el Norton Simon Museum de Pasadena. Reclaman Adán y Eva, las dos tablas de tamaño natural que Lucas Cranach el Viejo pintó hacia 1530. Pertenecieron a Jacques Goudstikker, el marchante neerlandés y judío cuya colección fue objeto de expolio tras la invasión alemana de los Países Bajos.

Hermann Göring se apoderó de las tablas. Después de la guerra, las fuerzas aliadas las entregaron al Estado neerlandés. En 1966, el Gobierno de los Países Bajos las vendió a George Stroganoff-Scherbatoff, quien alegaba que habían pertenecido a su familia antes de que la Unión Soviética las subastara en Berlín en 1931. Stroganoff las vendió en 1971 a la fundación del museo.

Marei von Saher, heredera de Goudstikker, reclamó las pinturas durante años. En 2018, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito confirmó la sentencia favorable al museo. No decidió que el expolio nazi hubiera sido legítimo: concluyó que resolver a favor de Von Saher obligaría a declarar inválidos varios actos soberanos realizados por el Gobierno neerlandés en su territorio. Aplicó por ello la doctrina del acto de Estado. El Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó revisar el caso el 20 de mayo de 2019.

Von Saher ha cedido ahora a la Federación los derechos para reclamar las tablas. La organización afirma que destinará la mayor parte del producto neto que pueda obtener a atender las necesidades de unos 2.500 supervivientes del Holocausto que viven en Los Ángeles.

La nueva demanda se apoya en dos cambios. La ley californiana de 2024 creó una causa de acción para recuperar bienes perdidos por persecución política, amplió determinados plazos y ordenó aplicar derecho sustantivo de California a ciertas reclamaciones de residentes del Estado, pese a reglas o decisiones judiciales anteriores. La reforma federal de 2026 fue más directa: declaró que las reclamaciones de arte perdido por persecución nazi deben resolverse sobre el fondo y excluyó defensas como la prescripción adquisitiva, la demora, la doctrina del acto de Estado, el forum non conveniens y la cortesía internacional.

La ley californiana se aprobó mientras seguía abierto el litigio por el Pissarro de la familia Cassirer conservado por el Museo Thyssen-Bornemisza. El 10 de marzo de 2025, el Tribunal Supremo anuló la sentencia del Noveno Circuito y devolvió el caso para que se reconsiderara a la luz de esa ley. El asunto regresó después al Tribunal de Distrito. A 4 de octubre de 2026 seguía activo, con actuaciones registradas hasta el 28 de septiembre, pero no he localizado una nueva resolución sobre el fondo ni una vista futura que deba anunciarse. El pleito del Cranach plantea un problema adicional: si las nuevas normas permiten volver a examinar una reclamación terminada años antes por la doctrina del acto de Estado y qué límites constitucionales o procesales encuentra esa reapertura.

El museo sostiene que adquirió legítimamente las tablas y que la disputa ya fue resuelta a su favor. La demanda sostiene lo contrario. A 4 de octubre de 2026, no hay una resolución sobre el fondo de esta nueva acción.

La segunda demanda la presentan Michele Babbitt Kane y Karin Wendy Babbitt, hijas de Dinah Gottliebova Babbitt, contra el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau. Se tramita ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Central de California con el número 2:26-cv-10429.

Babbitt, prisionera en Auschwitz, pintó en 1944 siete retratos en acuarela de personas romaníes por orden de Josef Mengele. Según la demanda, accedió para evitar que Mengele enviara a la cámara de gas a su madre y a ella. Las hijas afirman que Babbitt nunca vendió, cedió, transfirió ni abandonó voluntariamente las acuarelas y piden que se reconozca su propiedad y se ordene la devolución.

El museo sostiene que las obras deben seguir en Auschwitz. Según su portavoz, Paweł Sawicki, son de los pocos documentos conservados de los crímenes de Mengele y deben tratarse como documentos históricos únicos. La institución afirma también que adquirió legalmente seis retratos en 1963 y el séptimo en 1977, y no acepta que Babbitt fuera propietaria de los soportes por el hecho de haberlos pintado bajo coacción como prisionera.

Ese conflicto no puede reducirse a autoría. Que Babbitt pintara las acuarelas identifica a la creadora y puede originar derechos sobre la obra, pero el pleito reclama además la propiedad de las hojas físicas. Habrá que examinar cómo surgió esa propiedad, qué efecto tuvo la coacción, qué títulos invoca el museo y qué ley resulta aplicable.

Antes de llegar a esa cuestión, el tribunal federal tendrá que resolver problemas previos. El demandado es un museo estatal polaco y las obras están en Polonia. La demanda invoca la ley californiana y las reformas federales sobre restitución, pero todavía no existe una decisión sobre competencia judicial, inmunidad, notificación, ley aplicable o fondo. El expediente público muestra que la demanda se presentó el 14 de septiembre, que el 22 de septiembre se emitió una citación para el museo y que el 23 se admitió la comparecencia de dos abogadas de las demandantes. Nada de eso determina quién es propietario.

A mi entender, en ninguna de las dos demandas está en discusión el carácter criminal de la persecución nazi. Lo que se discute es qué consecuencias jurídicas pueden extraerse hoy y quién puede reclamarlas.

En el primer caso, la pregunta no es simplemente si una ley puede borrar una sentencia. Dos legisladores, el de California y el federal, han intentado retirar obstáculos que antes impidieron llegar al fondo. El tribunal deberá decidir si esas normas se aplican a esta nueva demanda, cómo conviven con la firmeza del litigio anterior y si superan las objeciones procesales y constitucionales que el museo pueda plantear.

En el segundo, la pregunta tampoco es solo si la obra pertenece a quien la pintó. Las acuarelas fueron creadas bajo violencia para documentar una persecución, quedaron en el lugar del crimen y más tarde fueron incorporadas a la colección del museo. Las hijas invocan la propiedad que su madre nunca habría cedido. El Memorial invoca sus adquisiciones y la función documental de los retratos.

La memoria histórica no decide por sí sola el título de propiedad. La autoría tampoco resuelve automáticamente quién posee el soporte. Pero una institución no adquiere un mejor derecho únicamente porque pueda conservar y explicar mejor un documento, del mismo modo que una reclamación familiar no queda probada solo por la identificación de quien lo creó. Los tribunales tendrán que reconstruir cada cadena y decidir qué normas permiten llegar al fondo.

Las dos demandas comparten una fecha porque aprovecharon la misma ventana legislativa. No comparten la misma pregunta. Una somete a prueba la reapertura de un litigio que parecía concluido. La otra obliga a determinar quién puede reclamar unas imágenes que nacieron dentro del crimen y siguen custodiadas en el lugar donde fueron producidas.

Sobre la conversación abierta

Este texto continúa la línea del Cuaderno sobre restitución, procedencia y autoridad institucional. Parte de las demandas, de las reformas de California y del Congreso y de las resoluciones judiciales anteriores. A 4 de octubre de 2026, ninguno de los dos asuntos tiene una decisión sobre el fondo. Si trabajas en derecho de la restitución, museos memoriales o historia del Holocausto y puedes aportar documentación primaria posterior, escríbeme.

Fuentes

Associated Press, vía CBS News, «Lawsuits filed in California over Nazi-looted art displayed in museums in Los Angeles, Auschwitz», 19 de septiembre de 2026.

The Art Newspaper, «Two Nazi loot claims may test California statute intended to remove roadblocks to restitution», 29 de septiembre de 2026.

California Assembly Bill 2867, capítulo 257 de 2024, texto aprobado.

Public Law 119-82, Holocaust Expropriated Art Recovery Act of 2025, 13 de abril de 2026.

Von Saher v. Norton Simon Museum of Art at Pasadena, Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, 30 de julio de 2018.

Tribunal Supremo de Estados Unidos, expediente 18-1057, Marei von Saher v. Norton Simon Museum of Art at Pasadena.

Tribunal Supremo de Estados Unidos, expediente 24-652, David Cassirer et al. v. Thyssen-Bornemisza Collection Foundation.

CourtListener, expediente del Tribunal de Distrito en David Cassirer v. Thyssen-Bornemisza Collection Foundation, 2:05-cv-03459.

Kane et al. v. Państwowe Muzeum Auschwitz-Birkenau w Oświęcimiu, demanda, expediente 2:26-cv-10429.

Justia, expediente público de Kane et al. v. Państwowe Muzeum Auschwitz-Birkenau w Oświęcimiu, 2:26-cv-10429.


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