Ilustración en tonos papiro y grafito, de estética poligonal. En un muro alto de piedra, una ranura de forma fija deja pasar una fila de tablillas idénticas; a la derecha, en el suelo, se acumulan formas de tamaños y contornos distintos que no caben.

Cuaderno público

Por obra

Declaración de interés: Anthropic, la parte demandada en este caso, desarrolla el asistente de inteligencia artificial con el que trabajo en este cuaderno.

El 20 de julio de 2026, el Tribunal del Distrito Norte de California aprobó definitivamente el acuerdo de Bartz v. Anthropic: un fondo de 1.500 millones de dólares, más los intereses generados, para los titulares de determinados libros que Anthropic había descargado de Library Genesis y Pirate Library Mirror. La resolución lo considera una recuperación excepcional; organizaciones de autores y especialistas lo describen como el mayor acuerdo económico conocido en un litigio estadounidense por derechos de autor.

La aprobación no equivale a una condena ni a una admisión de responsabilidad por Anthropic. Es la homologación judicial de un acuerdo colectivo: la jueza comprobó que el pacto era justo, razonable y adecuado para la clase afectada conforme a la regla 23 de las Reglas Federales de Procedimiento Civil.

La web oficial del acuerdo indica que la fecha efectiva ya ha pasado, siempre que no prospere un recurso presentado fuera de plazo. La primera ronda de pagos está prevista para el 15 de noviembre de 2026 o antes. Solo incluirá obras sin desacuerdos pendientes entre reclamantes y cuyos titulares hayan facilitado todos los datos necesarios para cobrar. El dinero correspondiente a los demás títulos permanecerá en la cuenta de depósito para distribuciones posteriores.

El fondo no se entrega de una vez. Anthropic debe completar varios pagos y la última aportación, de 450 millones de dólares más intereses, vence en septiembre de 2027. Por eso todavía no existe una cifra final única por libro.

Quién entró en la lista

La clase no reúne a todos los autores cuyos libros se encontraban en aquellas bibliotecas. Comprende los titulares legales o beneficiarios de 482.460 obras incluidas en una lista cerrada. Cada obra debía reunir, entre otras condiciones, estas tres:

  • Proceder de Library Genesis o Pirate Library Mirror dentro de los conjuntos de datos identificados en el litigio.
  • Tener un ISBN o un ASIN.
  • Haber sido registrada en la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos dentro de los cinco años posteriores a su primera publicación.

El registro no tenía que haberlo practicado necesariamente el autor. Podía corresponder al editor u otro titular. Pero, si la obra no cumplía el requisito registral o no aparecía en la lista, quedaba fuera del acuerdo aunque Anthropic hubiera obtenido una copia de una biblioteca pirata. Las reclamaciones relativas a obras excluidas no se extinguieron por este pacto.

A 16 de abril de 2026 se habían reclamado 440.490 de las 482.460 obras de la lista, el 91,3 %. Es la única tasa de reclamación que recoge la orden de aprobación. Hubo 350 exclusiones válidas que afectaron a 1.802 obras, alrededor del 0,37 % de la lista.

Qué había decidido ya el tribunal

Antes del acuerdo, el juez William Alsup separó dos cuestiones que a menudo se confunden. Consideró uso legítimo el empleo de libros para entrenar los modelos y también la conversión de ejemplares impresos adquiridos legalmente en copias digitales destinadas a una biblioteca interna. En cambio, no amparó como uso legítimo la descarga y conservación de millones de copias procedentes de bibliotecas piratas para formar una biblioteca central, aunque algunas pudieran utilizarse después en el entrenamiento.

El acuerdo resuelve las reclamaciones colectivas ligadas a esa adquisición y conservación de copias obtenidas de Library Genesis y Pirate Library Mirror. No convirtió en lícita la piratería ni estableció que cualquier entrenamiento con obras protegidas sea uso legítimo. La decisión anterior se refería a los hechos y al expediente de este caso, procede de un tribunal federal de distrito y no crea por sí sola una regla general vinculante para todos los litigios sobre inteligencia artificial.

Lo que paga y lo que deja abierto

El pacto compensa un conjunto delimitado de actos pasados: la adquisición y copia por Anthropic de las obras incluidas en la lista hasta el 25 de agosto de 2025. También obliga a destruir los archivos descargados de Library Genesis y Pirate Library Mirror y las copias derivadas que conserva, con las excepciones técnicas previstas en el acuerdo.

La liberación de reclamaciones es estrecha. No alcanza a:

  • Las obras que no figuran en la lista.
  • Las reclamaciones basadas en las salidas de los modelos.
  • La conducta de Anthropic desde el 25 de agosto de 2025.
  • Las reclamaciones de quienes se excluyeron válidamente del acuerdo.

El reparto se calcula por obra, no por autor ni por ejemplar descargado. Cada título reconocido recibe la misma participación básica, al margen de sus ventas, extensión o coste de creación. Si concurren varios titulares sobre una obra, deben repartirse esa participación. Los desacuerdos pueden someterse al procedimiento de asignación y, en su caso, al special master designado para resolverlos.

Los primeros cálculos situaron la compensación bruta en torno a 3.000 dólares por obra. No es una cantidad garantizada. Del fondo se descuentan los conceptos aprobados judicialmente y el importe neto depende, entre otros factores, del número definitivo de reclamaciones válidas, los intereses, los costes de administración y las distribuciones sucesivas.

La jueza fijó los honorarios de los abogados de la clase en 101.561.111 dólares, aproximadamente el 6,77 % del fondo, frente a los 187,5 millones que solicitaron finalmente. También concedió el reembolso de 2.635.197,46 dólares en gastos de litigio, de los 2.975.197,46 solicitados: descartó 340.000 dólares aportados por abogados no designados al fondo de litigio. Aparte aprobó una reserva de 18,22 millones de dólares para los costes previstos de administración y cierre del acuerdo, que solo podrá usarse con autorización judicial previa. Fijó además 15.000 dólares para cada uno de los tres representantes de la clase, en lugar de los 50.000 pedidos.

Un precio por acto

Lo que sigue es una lectura mía.

Un acuerdo colectivo puede asignar un precio cuando consigue convertir un daño discutido en una lista administrable: obras identificadas, registros comprobables, titulares localizables y actos acotados en el tiempo. Aquí la unidad de reparto no es el trabajo creativo ni todo uso posible de una obra. Es el título que supera unos filtros jurídicos y documentales concretos.

Esa precisión hace posible el pago y muestra su límite. Quedan fuera las obras sin el registro exigido, las que no aparecen en la lista, otros tipos de creación y las controversias sobre los resultados de los modelos. El acuerdo no dice cuánto vale un libro. Dice cuánto corresponde, dentro de una transacción determinada, por cerrar unas reclamaciones concretas sobre unas copias concretas.

Para quien crea fuera del libro registrado en Estados Unidos, la enseñanza es menos una tarifa que una arquitectura: la reparación depende de que el daño pueda probarse, agruparse y vincularse a un titular. Lo que no cabe en esa estructura puede conservar intacta su reclamación y, al mismo tiempo, quedar sin una vía práctica equivalente para hacerla valer.

Sobre la conversación abierta

Este texto continúa la línea del Cuaderno sobre autoría, datos de entrenamiento y reparación. Conviene leer el caso en esa secuencia: primero, la procedencia de las copias; después, el uso dado a ellas; por último, qué reclamaciones se cierran y cuáles permanecen abiertas. Confundir esos planos convierte un acuerdo sobre una biblioteca pirata en una respuesta universal sobre el entrenamiento de modelos, algo que ni la sentencia previa ni el pacto permiten afirmar.

Las cantidades individuales siguen sujetas a las reclamaciones válidas, el reparto entre cotitulares, los gastos autorizados y las sucesivas distribuciones. Si trabajas en derecho de autor o en gestión colectiva y puedes aportar una corrección documentada, escríbeme.

Fuentes


Descubre más desde Juan A. Esteban

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Español English (UK)