El Science Museum Group, que reúne algunos de los principales museos de ciencia del Reino Unido, tenía una regla para aceptar dinero de empresas petroleras y gasistas. Su política de sostenibilidad dice trabajar con financiadores que estén en camino de descarbonizarse, y para comprobarlo usa un índice externo, el de la Transition Pathway Initiative. A las empresas que extraen combustibles fósiles les exige alcanzar el nivel 4 de calidad de gestión climática y alinearse a largo plazo con el objetivo de 1,5 grados.
BP superaba ese examen. Según Museums Journal, estaba en el nivel 5 y, a junio de 2025, en camino de alinearse en 2050. Aun así, el 31 de agosto de 2026 su patrocinio terminó, después de casi veinticinco años, «al final del plazo acordado» y sin que el museo diera una razón.
Si el criterio hubiese bastado para decidir, BP habría seguido. No siguió. El criterio, por sí solo, no explicaba la decisión.
La regla, además de medir, cambiaba la pregunta. Convertía una pregunta difícil, si un museo de ciencia debe financiarse con el dinero de una petrolera, en otra mucho más manejable: si esa petrolera alcanza un nivel en un índice. La primera es una pregunta sobre valores que obliga a la institución a dar la cara. La segunda la responde un tercero, con una puntuación.
Es la lógica de los sistemas de cumplimiento normativo, cuya función es certificar. Fijan un umbral y declaran admisible todo lo que lo supera. Pueden decir que no, y lo dijeron en 2024, cuando el mismo museo dejó a la petrolera noruega Equinor por no ajustarse a los objetivos del Acuerdo de París. Pero cuando dicen que sí, ese sí puede funcionar como un aval institucional. La discusión pasa de si el patrocinio es apropiado a si la empresa cumple unos parámetros fijados de antemano.
Mientras tanto, según Culture Unstained, la organización que hace campaña contra estos patrocinios, BP ha abandonado parte de sus objetivos climáticos, y prevé que su puntuación baje en la próxima evaluación. Es una previsión de una parte interesada. Pero muestra el problema de fondo: una métrica puede tardar en registrar lo que una empresa ya ha decidido.
Un museo presta a quien lo patrocina un bien que una empresa no puede comprar en otro sitio: confianza, prestigio, la asociación con la educación, el conocimiento y el bien común. Un museo de ciencia presta además su autoridad para explicar el mundo, también el clima. Que esa autoridad acompañe el nombre de una petrolera es un intercambio desigual: la empresa recibe credibilidad, y el museo, una parte de su presupuesto.
Por eso la cultura y el arte no deben prestar su crédito a la industria cuyo producto es la principal fuente de las emisiones que calientan el planeta. La legitimidad cultural es un bien escaso y público, y gastarla en lavar la imagen de quien agrava la crisis que esa misma cultura intenta explicar la devalúa para todos.
El caso del Science Museum Group deja ver ese límite desde dentro. Su regla servía para justificar la continuidad. Cuando la relación terminó, la regla no podía explicarlo, porque según ella BP seguía siendo un socio aceptable. Lo que movió a la institución, sea lo que sea, quedó fuera del índice.
Culture Unstained habla de años de presión, de un boicot de escuelas a las visitas respaldado por un sindicato docente y del malestar de la plantilla. El museo no ha confirmado ninguna de esas razones.
El sector está dividido. El British Museum firmó con BP en 2023 un acuerdo de diez años y 50 millones de libras, y en 2025 cuatro museos nacionales británicos, entre ellos el Science Museum Group, firmaron una carta en defensa del patrocinio corporativo. Ese mismo año, la Asociación de Museos del Reino Unido ratificó un código ético que aconseja abandonar los patrocinios ligados a daño ambiental.
Un índice puede decir si una empresa supera un umbral. No puede decir si un museo debe prestarle su nombre.
Sobre la conversación abierta
Este texto continúa la línea del Cuaderno sobre las condiciones en que las instituciones se legitiman, ahora desde el dinero que las financia. Parte de la información publicada por Museums Journal y The Art Newspaper, y separa lo que dicen las fuentes de mi lectura. Si trabajas en gestión de museos, en ética del patrocinio o en derecho de acceso a la información y puedes aportar un dato, este cuaderno sigue abierto.
Fuentes
Museums Association, «Science Museum ends BP sponsorship after 25 years», 1 de septiembre de 2026.
Culture Unstained, «Science Museum drops oil sponsor BP after mounting pressure on controversial partnership», 28 de agosto de 2026 (organización de campaña, parte interesada).
