Ilustración facetada en tonos sepia: un hombre camina junto a un muro largo con huecos cuadrados; en uno de ellos hay una placa con una forma de letra.

Cuaderno público

Estar en internet no es haber sido visto: Banana and Orange y Comedian

En 2001 Joe Morford publicó «Banana and Orange»: dos paneles verdes, una naranja arriba, un plátano abajo, sujetos con cinta adhesiva. En 2019, Maurizio Cattelan presentó «Comedian»: un plátano pegado a la pared con una tira de cinta. En enero de 2021, Morford demandó a Cattelan por infracción de derechos de autor ante un tribunal federal de Florida. Perdió en primera instancia en junio de 2023, en apelación en agosto de 2024, y el Tribunal Supremo de Estados Unidos denegó la petición para revisar el caso en abril de 2025.

La primera instancia concedió el juicio sumario a Cattelan por tres vías. La más llamativa fue la distinción entre idea y expresión: Morford no puede reivindicar derechos de autor sobre la idea de fijar un plátano a una pared con cinta adhesiva, ni sobre los plátanos ni sobre la cinta. El juez aplicó además la llamada doctrina de la fusión: hay pocas maneras prácticas de sujetar un plátano a una pared sin taparlo, y colocar la cinta en diagonal es una solución casi obvia, así que esa configuración general no puede ser de nadie. Lo que podía protegerse de la obra de Morford eran sus decisiones concretas: los paneles verdes, los bordes de cinta de enmascarar, la naranja arriba y el plátano abajo, su colocación. Y en eso las dos obras diferían en casi todo: fondo, borde, número de frutas, material, altura, orientación, ángulo. Añadió una tercera razón: Cattelan declaró cómo había llegado a su obra, a partir de una idea que ya había usado en 2018, y Morford no aportó nada capaz de refutar esa creación independiente.

La apelación confirmó el resultado. El Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito se quedó en un paso previo, el de probar que hubo copia. Sin una prueba directa, la copia puede deducirse de dos maneras: demostrando que el demandado tuvo acceso a la obra anterior y que se parecen, o demostrando un parecido tan extraordinario que descarte la coincidencia, la creación independiente o una fuente común. Morford no logró ninguna de las dos.

La primera es la que tiene más alcance. Morford argumentó que su obra llevaba años en internet: en una página pública de Facebook, en un vídeo de YouTube, en un blog, con visitas desde más de veinticinco países. El tribunal respondió que la mera disponibilidad de la obra en internet, sin nada más, es demasiado especulativa para establecer un vínculo entre Cattelan y Morford. Tampoco se había probado un éxito o una difusión considerables. Que algo esté al alcance de cualquiera no demuestra que una persona concreta lo haya visto.

La segunda vía se cerró con un detalle casi cómico. Para inferir copia sin acceso, el parecido tiene que ser tan grande que no quepa otra explicación. Ambas obras tienen un plátano y cinta, admitió el tribunal; pero «Banana and Orange» tiene además una naranja, y «Comedian» no. La naranja fue la diferencia que el tribunal puso como ejemplo de que el parecido no alcanzaba ese umbral.

Hay que precisar que «nadie puede apropiarse de la idea de pegar un plátano a una pared» lo dijo el juez de primera instancia, no el tribunal de apelación, que dejó ese punto sin examinar. La sentencia de apelación, además, no está publicada como precedente: decide el caso entre las partes, pero no vincula a otros tribunales del circuito. Y la negativa del Supremo a revisarlo no significa que aprobara el razonamiento; solo deja la decisión en pie.

Vivimos rodeados de obras disponibles: casi todo lo que se hace acaba en alguna red, visible para cualquiera en cualquier país. Esa disponibilidad universal se parece mucho a haber sido visto, y el derecho, en este caso, se negó a confundir las dos cosas. Pedía un vínculo entre una persona concreta y una obra concreta, y colgar la obra en internet no lo creaba. Es una lectura mía, no del tribunal, pero la consecuencia corta en dos direcciones. Protege a quien crea algo parecido sin haber visto lo anterior, porque la coincidencia deja de ser sospechosa por el solo hecho de que el precedente estuviera en línea. Y deja en una posición difícil al creador modesto que sospecha que alguien famoso vio su trabajo: su obra estaba al alcance de todos, y eso no basta.

En «El cuadro que asomó en un anuncio inmobiliario» escribí sobre una pintura expoliada que apareció al fondo de la foto de una casa en venta. Allí internet sí hizo visible algo, pero porque unos periodistas llevaban años buscándolo y supieron qué miraban. La disponibilidad no hizo el trabajo; lo hizo la mirada. El caso de Morford dice lo mismo desde el otro lado: para el derecho, lo que cuenta es quién miró, no dónde estaba la obra.

Tres meses después de la sentencia de apelación, en noviembre de 2024, Sotheby’s vendió en Nueva York uno de los ejemplares de «Comedian» por 6,2 millones de dólares, según la propia casa. Nada de eso tiene que ver con el pleito. Pero deja a la vista la distancia entre las dos obras: una estaba en internet, al alcance de todos; la otra se vendió por millones en una sala de subastas.

Sobre la conversación abierta

Este texto repasa el litigio de Joe Morford contra Maurizio Cattelan por «Comedian». La primera instancia (Distrito Sur de Florida, 9 de junio de 2023) falló a favor de Cattelan por falta de acceso, falta de similitud sustancial en los elementos protegibles, tras considerar no protegible la idea de pegar un plátano a una pared con cinta, y creación independiente no refutada. La apelación (Undécimo Circuito, 16 de agosto de 2024, opinión no publicada) confirmó solo por falta de prueba de acceso y falta de una similitud extraordinaria, y dejó sin examinar el resto. El Tribunal Supremo denegó la revisión el 7 de abril de 2025. No sostengo que Cattelan copiara ni que no pudiera copiar: lo resuelto es que Morford no lo probó. Me interesa la distinción de la apelación entre estar disponible en internet y haber sido visto, que leo como una cuestión de fondo sobre la circulación de las obras. Si alguien quiere intervenir desde el derecho de autor o la práctica artística, este cuaderno sigue abierto.

Fuentes

US District Court, Southern District of Florida, Morford v. Cattelan, n.º 1:21-cv-20039-RNS, Order on Cross-Motions for Summary Judgment, 9 de junio de 2023.

US Court of Appeals for the Eleventh Circuit, Morford v. Cattelan, n.º 23-12263, 16 de agosto de 2024, opinión per curiam no publicada.

Supreme Court of the United States, docket n.º 24-711, petición de certiorari denegada el 7 de abril de 2025.

Sotheby’s, ficha del lote 10 y comunicado de la subasta de arte contemporáneo de 20 de noviembre de 2024, Nueva York.

Notas

La apelación confirmó por falta de prueba de acceso y falta de «striking similarity» (un parecido tan grande que excluya coincidencia, creación independiente o fuente común), no por falta de similitud sustancial. Su nota 2 deja expresamente sin abordar la similitud sustancial y la doctrina de la fusión.

La denegación de certiorari deja vigente la decisión de apelación, pero no constituye una sentencia del Supremo sobre el fondo ni una aprobación de su razonamiento.

El precio de 6,2 millones de dólares es el anunciado por Sotheby’s. El precio de martillo, el precio con prima y la identidad del comprador proceden de prensa especializada y no se usan como dato oficial.


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