Revisada a 27 de septiembre de 2026. Si algún dato ha cambiado, avísame y la actualizo con la fecha del cambio.
Usar una herramienta de inteligencia artificial en un trabajo académico no constituye por sí solo una infracción. Puede estar permitido, restringido o prohibido según la institución, la asignatura, la revista y la tarea concreta. Ocultar un uso que debía declararse sí puede vulnerar sus normas. Esta guía explica qué conviene declarar, dónde hacerlo y cómo redactarlo.
Primero, las normas aplicables
Consulta antes de usar la herramienta las instrucciones de la universidad, la asignatura, el proyecto, la revista o la editorial. Comprueba también si existen reglas distintas para redactar, traducir, programar, analizar datos, crear imágenes o buscar bibliografía. Una autorización general no permite suponer que todos los usos estén admitidos.
Si las normas no son claras, pregunta antes de entregar. Conserva la respuesta y las condiciones vigentes en ese momento. En trabajos con datos personales, material confidencial, manuscritos ajenos o resultados inéditos, revisa además la política de privacidad y las condiciones del servicio antes de introducir contenido en una herramienta externa.
La herramienta no es autora
El Comité de Ética de Publicación (COPE) sostiene que una herramienta de IA no puede figurar como autora porque no puede asumir responsabilidad por el trabajo, declarar conflictos de intereses ni gestionar acuerdos de derechos y licencias. Quienes firman responden del texto completo, incluidas las partes producidas o modificadas con estas herramientas.
COPE pide declarar qué herramienta se utilizó y cómo se utilizó cuando interviene en la redacción, en la producción de imágenes o elementos gráficos, o en la recopilación y el análisis de datos. Recomienda hacerlo en Materiales y métodos o en una sección equivalente. La política concreta del centro o de la publicación puede exigir otra ubicación o información adicional.
Qué declarar
Una declaración útil permite reconstruir el papel de la herramienta. Debe indicar:
- La herramienta y, si es relevante, su versión o modelo. Añade el proveedor y la fecha de uso cuando las respuestas puedan variar con el tiempo.
- La tarea concreta. Distingue entre corrección lingüística, traducción, síntesis, generación de ideas, búsqueda preliminar, programación, análisis de datos, producción de imágenes o redacción.
- El alcance. Explica qué partes del trabajo estuvieron afectadas. «Se usó IA» informa menos que «se utilizó para proponer una primera estructura de la introducción».
- La intervención humana posterior. Indica qué se verificó, reescribió, descartó o reprodujo mediante métodos independientes.
- Los materiales introducidos, cuando importe. Si cargaste datos, código, imágenes o fragmentos de un manuscrito, comprueba que podías hacerlo y que no vulneraste confidencialidad ni derechos de terceros.
No presentes como simple «corrección de estilo» una reescritura sustantiva. Tampoco atribuyas a la herramienta decisiones que corresponden a quienes firman.
Declarar no es verificar
La declaración aporta transparencia, pero no corrige errores. Las referencias, citas, datos, traducciones, cálculos y afirmaciones obtenidos con ayuda de una IA deben comprobarse en las fuentes o mediante el método correspondiente. Una referencia plausible puede ser inexistente, y una referencia real puede no sostener la afirmación que se le atribuye.
No cites una conversación con una herramienta como sustituto de la fuente original cuando la afirmación puede verificarse en una publicación, una norma, una base de datos o el material analizado. Si la interacción es en sí misma objeto de estudio, conserva el registro, documenta la fecha y sigue el sistema de citación exigido.
Dónde ponerla
Sigue el lugar indicado por la institución o publicación. En un artículo puede ir en Materiales y métodos, en los agradecimientos, en una sección específica o en el formulario de envío. En un trabajo docente puede exigirse en la portada, al final del texto o en un anexo.
Si no hay instrucciones, una sección breve antes de la bibliografía, titulada «Declaración de uso de inteligencia artificial», permite localizarla con facilidad. Si la herramienta intervino en el método, los datos o el análisis, descríbela además donde explicas ese procedimiento. Una nota final no debe ocultar una decisión metodológica relevante.
Declaración modelo
Sustituye los corchetes por la información real y elimina lo que no corresponda:
Declaración de uso de inteligencia artificial. En la elaboración de este trabajo se utilizó [herramienta, proveedor y versión o modelo, si procede] durante [fechas] para [tareas concretas] en [partes afectadas]. [El autor, la autora o el equipo] revisó, contrastó y reescribió los resultados antes de incorporarlos. Las referencias y los datos obtenidos con ayuda de la herramienta se comprobaron en sus fuentes originales. [El autor, la autora o el equipo] asume la responsabilidad por la selección de fuentes, el método, los argumentos, las interpretaciones y la redacción final.
Si se utilizó para una operación metodológica reproducible, añade los parámetros necesarios, los criterios de revisión y, cuando las normas lo permitan, las instrucciones o registros pertinentes en un anexo o repositorio.
Si no usaste ninguna herramienta y tu centro exige declararlo:
Declaración de uso de inteligencia artificial. En la elaboración de este trabajo no se utilizaron herramientas de inteligencia artificial generativa.
Errores frecuentes
- Declarar menos de lo que realmente se hizo.
- Nombrar la herramienta sin explicar la tarea ni el alcance.
- Confiar en que la declaración exime de comprobar referencias o resultados.
- Introducir información confidencial o material ajeno sin revisar permisos y condiciones.
- Incluir como autora a una herramienta.
- Reutilizar una declaración modelo sin adaptarla al trabajo real.
- Aplicar la norma del curso o de la revista anterior sin comprobar si ha cambiado.
Sobre la conversación abierta
Esta guía parte de los criterios generales de ética editorial y de mi práctica como investigador. No sustituye las normas de cada institución o publicación. Si formas parte de un comité de ética, enseñas en la universidad o editas una revista y adviertes un criterio que deba añadirse, la guía sigue abierta.
