Ilustración minimalista en tonos papiro cálido y grafito, vista en perspectiva oblicua. A un lado de la escena se alza un único bloque poligonal macizo, sin junturas visibles, cerrado: una sola pieza sólida. Al otro lado está el mismo volumen, pero descompuesto en cuatro o cinco partes claramente separadas, cada una flotando a una altura ligeramente distinta y apartada de las demás, sostenidas juntas solo por finos filamentos de luz cálida que las mantienen funcionando como un conjunto. La misma función, dos arquitecturas: soldada en bloque, o separable y a la vez conectada. No hay iconos de aplicaciones, logos, pantallas, dispositivos ni figuras humanas. La escena se aleja hacia un punto de fuga bajo.

Cuaderno público

Cuatro piezas separables

Declaro de entrada mi posición: Kripties ha sido designada por Eurosky como verificador de confianza en mu.social para cuentas de arte y cultura en español. Eurosky no ha revisado este artículo ni tiene responsabilidad sobre lo que digo, incluidas las críticas. Escribo desde dentro; por eso he puesto especial cuidado en no hacer publicidad de un modelo en el que creo.

Lo que quiero explicar es una arquitectura, porque cuesta entenderla si uno solo ha usado redes donde todo va soldado. En Instagram o en X, una sola empresa controla al mismo tiempo tu identidad, el servidor donde viven tus datos, la aplicación con la que los ves, el algoritmo que ordena lo que lees y las reglas que deciden qué se puede publicar. Son cinco cosas distintas y las gestiona la misma compañía. Cuando te vas, no te llevas nada: empiezas de cero.

Por qué nace Bluesky

En diciembre de 2019, Jack Dorsey, entonces al mando de Twitter, anunció que la empresa iba a financiar a un pequeño equipo independiente para desarrollar un estándar abierto y descentralizado de redes sociales. La idea, en sus propias palabras, era que Twitter acabara siendo un cliente de ese estándar, no su propietario. No fue una reacción a la compra de Musk, que ocurrió tres años después: es anterior.

Ese equipo se constituyó como empresa independiente a finales de 2021 y hoy se llama Bluesky Social PBC. Hay que precisar la naturaleza jurídica, porque se malinterpreta: es una empresa privada, con inversión y necesidad de ser rentable, constituida en una forma que le permite incorporar una misión pública a sus decisiones. No es una fundación ni una organización sin ánimo de lucro. La aplicación abrió en beta por invitación en febrero de 2023 y al público general el 6 de febrero de 2024, con unos tres millones de cuentas. Hoy declara más de cuarenta millones.

El problema que dijo querer resolver es el que todos hemos sufrido: que tu identidad, tu historial y tus relaciones son propiedad de la plataforma, y que cambiar de servicio significa perderlo todo.

Qué es el protocolo

La solución que propone se llama AT Protocol, de Authenticated Transfer Protocol, y consiste en separar en piezas independientes lo que antes iba junto. Merece la pena entender las piezas, porque de ahí sale todo lo demás.

Tu identidad es un identificador estable llamado DID. No es tu nombre de usuario, que puede cambiar, sino un código permanente que te representa en toda la red y que permite comprobar criptográficamente que tus publicaciones son tuyas.

Tus datos viven en un servidor llamado PDS, Personal Data Server, que aloja tus publicaciones, tus seguidores, tus listas y las claves con las que se firman. Puede ser el de Bluesky, el de otro proveedor o uno tuyo.

Luego hay dos piezas que casi nadie ve pero que hacen el trabajo pesado: los relays, que recogen las actualizaciones de miles de servidores y las distribuyen, y los AppViews, que indexan todo eso para que existan la búsqueda, los contadores y los hilos de conversación.

Y por último el cliente, que es la aplicación con la que tú entras, y los servicios de moderación, que publican etiquetas que un cliente puede aplicar o no.

La consecuencia es que cada pieza puede tener un operador distinto. Puedes tener tus datos en un servidor europeo, entrar desde una aplicación hecha por otra organización, ver los contenidos ordenados por un algoritmo de un tercero y aplicar las reglas de moderación de un cuarto. Y si te cansas de tu proveedor de alojamiento, te mudas conservando tu identidad y tus seguidores.

Lo que suele omitirse

Todo lo anterior es cierto y no es un folleto, pero tampoco es la descentralización perfecta que a veces se cuenta. La verdad es más desigual, y quien participa en esto debería decirlo.

Montar tu propio servidor de datos es viable y hay gente que lo hace: a finales de 2024, con casi veintiséis millones de usuarios en la red, poco más de cuatro mil operaban infraestructura propia. Pero montar un relay es costoso en ancho de banda, y montar un AppView —es decir, la maquinaria que indexa y busca en toda la red— es intensivo en recursos hasta el punto de que hoy casi todo el mundo depende de los que ya existen. La documentación oficial lo reconoce sin adornos. Así que la identidad y el alojamiento están razonablemente distribuidos, mientras el descubrimiento y la moderación a gran escala siguen bastante concentrados.

Hay una dependencia más, técnica pero significativa: el directorio global que dice dónde vive cada identidad lo creó y lo operaba Bluesky. En 2025 la empresa anunció la creación de una organización independiente en Suiza para asumir esa función, lo cual va en la buena dirección y a la vez muestra que la identidad no nació tan separada de la compañía como el discurso sugería.

Por qué nace Eurosky

Aquí entra la pieza europea. Eurosky es un programa de Stichting Modal, una fundación neerlandesa sin ánimo de lucro que se propone construir infraestructura social alojada en Europa y sometida al derecho europeo. Lleva funcionando desde finales de 2025 y ofrece tres cosas: un servidor de datos europeo, un portal para gestionar tu cuenta y un cliente, que es mu.

La diferencia con Bluesky no está en el protocolo, que es el mismo, sino en quién aloja y bajo qué jurisdicción. Si tu cuenta vive en el servidor de Eurosky, tus datos están en Europa, el responsable del tratamiento es una fundación neerlandesa y tus derechos se ejercen frente a una entidad europea sujeta al reglamento de protección de datos, no frente a una empresa estadounidense.

Y otra cautela honesta: eso no significa que todo lo que publiques permanezca en Europa. El protocolo está diseñado para que el contenido público se replique por relays e índices de todo el mundo. La soberanía se refiere a tu proveedor de origen y a tu relación jurídica con él, no a que cada copia de cada mensaje se quede en el continente.

Qué es mu.social

Mu es un cliente, es decir, una aplicación para leer, publicar y seguir conversaciones lanzada el 11 de junio de 2026. Hoy se usa desde el navegador; la aplicación de iOS está en fase beta, disponible a través de TestFlight, y la de Android llegará después. Su código es un fork público del cliente de Bluesky, lo que significa que parte de una base común y añade encima sus propias funciones y políticas.

Lo interesante es cómo se relaciona con el resto. Puedes entrar en mu con una cuenta que ya tengas en Bluesky: tu identidad, tus publicaciones y tus seguidores siguen donde estaban, y mu solo es la ventana por la que mires. Cambiar de cliente no traslada tus datos. Y si te creas una cuenta nueva desde mu, esa sí queda alojada en el servidor de Eurosky, aunque siga siendo visible desde Bluesky.

Sobre moderación, mu tiene normas propias, es solo para mayores de edad y aquí está otra vez la honestidad necesaria: de momento aplica por defecto las etiquetas de moderación que publica Bluesky y explica por qué con una franqueza que agradezco: operar una infraestructura completa de confianza y seguridad a escala cuesta dinero y personas que aún no tiene. Su capa propia estaba anunciada para el verano de 2026 y no he podido confirmar en qué grado está ya operativa.

También hay un límite estructural que su propia política explica muy bien: un cliente puede decidir qué muestra, ocultar contenido y aplicar etiquetas, pero no puede borrar de un servidor ajeno lo que no aloja. Cuando el contenido está en el servidor de otro, dicen, podemos actuar en la capa de mu pero no en la del alojamiento, porque no es nuestro.

Blacksky, o la prueba de que las piezas se separan de verdad

El mejor ejemplo de que esta arquitectura no es teórica es Blacksky, un proyecto impulsado por Rudy Fraser que ha construido su propia infraestructura completa: su servidor de datos, su relay, su cliente web, su servicio de moderación con directrices decididas por la comunidad e independientes de las de Bluesky y hasta una implementación alternativa del protocolo.
Una cuenta alojada en Blacksky tiene su identidad y sus datos en infraestructura de Blacksky, con las reglas de Blacksky, y puede abrirse desde otro cliente porque el protocolo es compatible. Ese es el punto: identidad, alojamiento, aplicación y moderación en manos distintas, funcionando a la vez. Anoto, para no atribuir lo que no consta, que la compatibilidad de mu con cuentas de Blacksky se deduce de que mu acepta cuentas de servidores externos y Blacksky opera uno; no he encontrado una declaración de mu que lo nombre expresamente.

Qué significa ser verificador

En mu la verificación no se compra ni exige entregar el documento de identidad a la plataforma. Se basa en prueba social: organizaciones de confianza dan fe de que una cuenta es quien dice ser, dentro de su ámbito de conocimiento. Kripties Fundación es una de esas organizaciones, con el ámbito del arte y la cultura en español.

La marca significa una sola cosa: que la cuenta es auténtica. No que diga la verdad, no que Eurosky respalde sus opiniones, no que la persona tenga autoridad sobre nada.

Y las cautelas, que como parte interesada me toca decir: repartir la verificación entre organizaciones no elimina la autoridad central. Eurosky diseña el programa, reconoce a los verificadores, define cómo se muestra la marca y puede retirarla. Es verificación delegada bajo un marco que Eurosky gobierna, no verificación sin centro. Y queda un problema mayor que ellos mismos reconocen sin disimulo: este sistema funciona para quien pertenece a una organización reconocible y para quien no, la solución aún no existe. La segunda capa que debería resolverlo, basada en señales de la propia red, está admitida como no resuelta.

Frente a los modelos comerciales, el contraste es claro. X vinculó su insignia a una suscripción desde finales de 2022 y retiró las antiguas en abril de 2023. Meta Verified es también una suscripción, con verificación mediante documento oficial. Aquí no hay pago ni documento: hay alguien que responde por ti.

Cómo mudarte, si quieres

Si después de esto te interesa alojar tu cuenta en Europa, Eurosky ha hecho una herramienta llamada EU-HAUL. Traslada tu cuenta de Bluesky de un servidor a otro conservando tu identidad, tus publicaciones, tus fotos, tus seguidores y tus ajustes. No cambia tu nombre de usuario ni a quién sigues: solo cambia dónde viven tus datos.

Necesitas tu identificador de Bluesky, tu contraseña de acceso —no una contraseña de aplicación—, acceso al correo vinculado a la cuenta y saber el servidor de destino, que para Eurosky es eurosky.social.

Los pasos son estos. Primero, entras en EU-HAUL con tu identificador y contraseña actuales y el código de doble factor si lo tienes activado; la contraseña solo se usa para abrir una sesión temporal. Segundo, confirmas el correo vinculado a tu cuenta, donde recibirás los códigos. Tercero, eliges el servidor de destino, que aparece ya preseleccionado. Cuarto, decides tu nuevo identificador: uno alojado en Eurosky, un dominio propio si lo tienes o mantener el actual si está disponible. Quinto, revisas los datos, aceptas los términos e inicias la migración. Guarda la página de estado que se abre, porque es la única manera de seguir el proceso, e introduce ahí el código de verificación que te llegue por correo.

A partir de ahí el traslado avanza solo, con una barra de progreso: se crea la cuenta, se importan publicaciones, likes, seguidores, bloqueos y listas, se transfieren fotos y vídeos y se copian tus preferencias. Si tienes mucho material, la transferencia de medios puede tardar. No hace falta dejar la página abierta.

El paso decisivo llega al final: un token PLC. Recibirás por correo un código que autoriza el último movimiento, el que actualiza el directorio global para que toda la red sepa dónde vive ahora tu cuenta. Lo copias, lo pegas en la página de estado y envías. Si no llega, revisa el correo no deseado o pide otro desde la misma página.

Cuando termine, dos cosas importantes. Una: es posible que se te muestre una clave de recuperación, también llamada clave de rotación. Cópiala y guárdala en sitio seguro, porque es la llave maestra de tu cuenta y no podrás recuperarla más tarde. Dos: para entrar en la aplicación de Bluesky con tu cuenta ya alojada en Eurosky, tendrás que indicar el proveedor de alojamiento. Si te ofrece reactivar la cuenta, cancela y no pulses reactivar; en la pantalla de inicio de sesión, edita el campo del proveedor, elige la opción personalizada, escribe eurosky.social y entra con tus credenciales. Habrá que hacerlo así cada vez.

Tu cuenta antigua se desactiva sola. Y podrás volver a moverte cuando quieras, a Bluesky o a cualquier otro proveedor, iniciando una migración nueva. Eso, al final, es lo que distingue a esta arquitectura: que la puerta de salida existe y funciona.

Sobre la conversación abierta

Este artículo explica, para quien no lo conozca, la arquitectura del AT Protocol y el papel de Bluesky, Eurosky, mu.social y Blacksky, y termina con los pasos para migrar una cuenta a un servidor europeo. Declaro mi posición: la fundación que presido es verificador de confianza de Eurosky en mu para cuentas de arte y cultura en español, y Eurosky no ha revisado este texto. Precisamente por eso he incluido lo que suele omitirse: que la descentralización es asimétrica —identidad y alojamiento son portables, pero la indexación y la moderación a escala siguen concentradas—, que mu aplica por ahora las etiquetas de moderación de Bluesky, que alojar datos en Europa no impide su replicación fuera y que la verificación por organizaciones deja sin resolver el caso de quien no pertenece a ninguna. Si alguien quiere intervenir desde la ingeniería del protocolo, la gobernanza de plataformas o la protección de datos, este cuaderno sigue abierto.

Fuentes

Bluesky y AT Protocol: anuncio de Jack Dorsey (diciembre de 2019); «Announcing Bluesky PBLLC» (7 de febrero de 2022); apertura pública el 6 de febrero de 2024; nombramiento de Toni Schneider como CEO (10 de julio de 2026). Especificación y documentación del Authenticated Transfer Protocol (PDS, DID, relays, AppViews, feed generators, labelers), incluidas las advertencias sobre el coste de operar relays y AppViews.

Eurosky y mu: términos y política de privacidad de Stichting Modal (fundación neerlandesa, La Haya); «Eurosky is Modal’s programme to build sovereign social infrastructure for Europe»; lanzamiento de mu el 11 de junio de 2026; repositorio público de mu como fork de bluesky-social/social-app; normas de moderación de mu («We ingest the moderation labels published by Bluesky Social and apply them on mu by default») y su programa de verificación («verification should never be paid for and should be primarily via social proof»; «this layer is harder and we don’t yet have a solution for it»).

Blacksky: proyecto impulsado por Rudy Fraser, con PDS, relay, cliente, servicio de moderación propio («community-determined guidelines independent of Bluesky’s moderation policies») e implementación alternativa del protocolo.

Comparación: verificación de X vinculada a suscripción desde noviembre de 2022, con retirada de las insignias heredadas el 20 de abril de 2023; Meta Verified anunciado el 19 de febrero de 2023, con autenticación mediante documento oficial.

Migración: instrucciones oficiales de Eurosky, https://eurosky.tech/accounts/migrate/ (herramienta EU-HAUL). Los pasos recogidos aquí son una traducción y resumen de esa documentación.


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