Línea de investigación sobre la posibilidad de eventos artísticos producidos enteramente entre sistemas no humanos. Es el caso límite del programa: el punto donde el agente humano no se desplaza, sino que desaparece del bucle —ni en la producción, ni en la recepción—.
La línea opera dentro del programa experimental de Structural Surplus, en su extremo de mayor desplazamiento del agente humano. Si el excedente estructural define el evento artístico por una reorganización que la función primaria de un sistema no reabsorbe —sin mencionar la conciencia en ningún punto—, entonces nada en el marco excluye por definición que ese evento ocurra entre máquinas. Esta línea examina esa posibilidad: no para afirmarla con ingenuidad, sino para ponerla a prueba donde más cuesta sostenerla.
Posición
El arte máquina-máquina puro, hoy, casi no existe como práctica. Los sistemas que se presentan como artistas autónomos tienen, sin excepción verificable, un agente humano en algún punto del bucle: votando, curando el conjunto de datos, definiendo la función que decide qué es mejor. La autonomía es, por ahora, una narrativa antes que un hecho.
La hipótesis de esta línea es que esa ausencia no es un límite técnico que el tiempo resolverá, sino un límite de nuestro concepto de arte. Tres tradiciones —la institucional, la fenomenológica y la correlacionista— hacen de la recepción humana una condición del evento artístico, y por eso un acontecimiento entre máquinas queda clasificado de antemano como proceso técnico, no como arte. La línea trabaja sobre esa frontera: distinguir la existencia del acontecimiento de su reconocimiento histórico, y preguntar qué queda del arte cuando se le retira, por hipótesis, el único testigo que siempre se dio por supuesto.
Tensión declarada
Esta línea sostiene la objeción más dura contra sí misma como parte de su programa, no como obstáculo a resolver de antemano: que el excedente localizado en la configuración de los sistemas pueda ser, en realidad, algo que solo un observador humano ve al mirar esa configuración. Si fuera así, el correlacionismo no habría sido superado, solo desplazado. Mantener esa tensión abierta —en lugar de zanjarla prematuramente— es el modo en que esta línea pone a prueba el marco en su punto más expuesto.
La serie
- El arte que ningún humano vería.
Texto inaugural de la línea. Por qué el arte entre máquinas es un problema teórico antes que técnico: las tres tradiciones que exigen un humano (Danto y Dickie; Ingarden; Meillassoux y la crítica correlacionista), la prehistoria de la cuestión en la estética generativa de Bense y Nake, y la salida que ofrece el excedente estructural sin atribuir sensibilidad a las máquinas —separando la existencia del acontecimiento de su reconocimiento histórico.
Estado
En desarrollo. La línea es, por ahora, teórica: su material no son obras —que apenas existen en estado puro— sino la pregunta por las condiciones bajo las cuales tales obras podrían pensarse como arte. Las producciones y los casos se incorporarán a medida que el campo los ofrezca.
