Inteligencia artificial y derechos de autor en la música

En Kripties Fundación observamos un fenómeno tan fascinante como inquietante para la industria: el crecimiento de la música en España impulsado por el streaming y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) que está cuestionando los fundamentos de los derechos de autor, la autoría, la originalidad y el modelo de negocio. ¿Podría la IA no ser necesariamente una amenaza, sino una fuerza con la que debemos aprender a convivir y regular? Vamos a repasar lo que sabemos hasta ahora, las posibles vías y algunas claves prácticas. Invitamos a músicos, productores y colectivos artísticos a compartir sus opiniones en los comentarios.

Lo que dicen los estudios

Un informe realizado por la consultora Know Media, junto con la Universidad Carlos III, promovido por la SGAE analiza el impacto económico y social de la IA en la creación musical. Entre sus conclusiones principales están:

  1. La IA podría reducir hasta un 28 % los ingresos por derechos de autor musicales en España para el año 2028. Eso son ~100 millones de euros perdidos solo ese año si la tendencia sigue como hoy. En el periodo 2025-2028, la pérdida acumulada estimada estaría entre 160 y 180 millones de euros.
  2. Ya un 34 % de los creadores encuestados han usado herramientas de IA en alguna fase (composición, producción, promoción), y otro 17 % tiene intención de hacerlo pronto.
  3. Ya un 34 % de los creadores encuestados han usado herramientas de IA en alguna fase (composición, producción, promoción), y otro 17 % tiene intención de hacerlo pronto.

Desde el lado regulatorio y político, los creadores piden que se revise el Código de Buenas Prácticas de la IA generativa de la UE, que se garantice mayor transparencia, apoyo a licencias, compensaciones, etc.

Dilemas / retos que surgen

Estos son los nudos gordos que hay que desenredar, porque sin resolverlos, la convivencia IA-creativos va a estar llena de tensiones:

Autoría y originalidad

¿Qué significa que una obra sea “original” si ha sido generada por IA —o con ayuda de IA— entrenada con obras existentes? ¿El creador humano sigue siendo el autor si su intervención ha sido mínima? ¿Dónde trazamos la línea entre “asistido” y “autónomo”? En España, la Ley de Propiedad Intelectual define al autor como “persona natural que crea …” lo que excluye formalmente a las máquinas.

Uso de obras protegidas para entrenar modelos

Muchas IA se entrenan con toneladas de obras existentes, muchas de ellas protegidas. ¿Se pide permiso? ¿Se remunera? ¿Se exige transparencia sobre qué datos se han usado? Muchos creadores lo denuncian como “uso no autorizado” que debería tener compensación.

Modelo económico y pérdidas proyectadas

Las estimaciones de pérdidas por derechos de autor son reales: reducción de ingresos si el mercado empieza a depender de música generada por IA, especialmente si el usuario ya no distingue o no paga por la “marca autoral” humana.

Regulación insuficiente / lag legal

Las leyes actuales no están diseñadas para esto. El retraso regulatorio puede dejar sin protección a muchos creadores. Hay incertidumbre legal sobre qué tipo de obras generadas por IA están protegidas, en qué condiciones, etc.

En cualquier caso ya hay sobre la mesa multitud de propuestas a debate sobre posibles modelos de protección y colaboración, si bien parece que, para que cualquiera de estos modelos funcione, hacen falta ciertas condiciones:

  1. Transparencia total sobre qué datos usan los modelos de IA: origen de las obras, si son protegidas, si hay permisos/licencias, quién ha intervenido.
  2. Negociación colectiva fuerte: las entidades de gestión y los colectivos de autores deben estar en el centro de la conversación, negociar licencias, tarifas, compensaciones.
  3. Actualización normativa: tanto en la legislación nacional (Ley de Propiedad Intelectual, legislación específica de IA) como en los marcos europeos. Legislaciones que definan bien autoría, originalidad, protección del creador humano, responsabilidad de las plataformas y de los desarrolladores de IA.
  4. Formación y acceso: para que los creadores comprendan la IA, sepan usarla si conviene, defiendan sus derechos, entiendan contratos, licencias.
  5. Herramientas de autoprotección: registros de obra, contratos claros, acuerdos con plataformas, uso de licencias abiertas o mixtas cuando convenga, mecanismos de transparencia entre plataformas y creadores.
  6. Incentivos al buen uso de la IA: premios, certificaciones, programas de colaboración pública-privada para desarrollar IA con respeto a la cultura, subvenciones condicionadas al cumplimiento de estándares éticos/licenciamiento.

Debate abierto: ¿Qué queremos que pase?

Se me ocurren unas cuantas preguntas a considerar:

  • ¿Hasta qué punto una obra generada por IA puede considerarse “obra de autor” si la autoría humana ha sido mínima?
  • ¿Se debería exigir por ley que se declare el grado de participación humana vs. IA en una obra para poder tener derechos de autor?
  • ¿Podemos imaginarnos un sistema europeo o estatal de licencias globales para entrenamiento de IA que funcione sin burocratizar demasiado, pero que deje claro quién gana qué?
  • ¿Cómo evitamos que la IA se convierta en mecanismo de precarización para creadores (por ejemplo, bajando costes, sustituyendo trabajo humano) mientras que las empresas tecnológicas capturan las ganancias?
  • ¿Cuál es el papel del consumidor/usuario final en esta ecuación? ¿Le importa al oyente que algo haya sido generado con IA? ¿Pagarían distinto?

La historia nos recuerda que cada revolución tecnológica ha removido certezas. Toulouse-Lautrec llenaba París de carteles pintados a mano, y décadas después los diseñadores los hacían con Photoshop, que ya incorporaba inteligencia artificial en sus filtros y automatismos de los años 90. Muchos de esos diseñadores, hoy, miran con recelo la nueva ola de IA generativa en publicidad.

La pregunta es inevitable: ¿cómo perciben este cambio los músicos, y en especial los más jóvenes? ¿Lo ven como amenaza, como herramienta o como un nuevo lenguaje aún por inventar?